El último «ajuste del ajuste» que ejecutó el presidente para estirar la agonía de su anti plan económico, terminó con el sueño de obras públicas claves para el país profundo que él no conoce. Jugando como «el gato maula con el mísero ratón», volvió a estafar a todas las provincias a las que desde que asumió les juró amor eterno; las mismas a las que después de sacarle los votos que necesitan sus proyectos indignos, las abandonó en medio del desierto.
El gobierno está atrapado en un pantano que lo condenó al fracaso, porque el equilibrio sin crecimiento lo obliga a una pelea imposible por escapar de la ciénaga. Entonces recorta lo que ya recortó sin haber obtenido un mísero resultado positivo antes, mientras desesperado por seguir con vida, exige más «sangre sudor y lágrimas». Las provincias que a cambio de acompañarlo al precipicio, no recibieron nada o apenas algunas migajas, volvieron a quedarse con las manos vacías.
Ahora con un recorte millonario de dos mil millones de dólares, intentará emparchar la caída de la recaudación por desplome del consumo. Bolsillos vacíos que planificó el Ministerio de Economía, para que la pérdida del poder de compra de los salarios, intente frenar a la inflación con «la paz de los cementerios».
La decisión que salió en el Boletín Oficial con las firmas del presidente, Adorni y Caputo, afectó a todas las promesas de obras públicas que la Casa Rosada le juró a Chubut, Entre Ríos, Tucumán, Río Negro y Santa Fe; a cambio de la aprobación de un presupuesto con ajustes terribles en educación, salud, formación técnica y ciencia y tecnología. Un compromiso que más tarde renovó para transformar en realidad la reforma laboral, en el canje de diputados y senadores domesticados por obras que nunca llegan.
Los que entre muchísimas vergüenzas, bancaron el DNU 70, la Ley Bases o el pacto de Mayo y mandaron a su gente al asado de Olivos para festejar el veto del aumento a los jubilados; son extraños jefes de provincia que reclaman federalismo y están de rodillas ante el gobierno más unitario desde el regreso de la democracia. Capataces a las órdenes del patrón de estancia, que entregaron a sus trabajadores a cambio de alguna gestión menor que apuntale su reelección y que por ahora, ante la nueva traición de la Rosada, se mantienen con la boca cerrada.
La negociación con Santilli, fue aceptada para intentar seducir el año que viene con una rotonda nueva, a laburantes sin derechos. Pero por ahora, los habitantes que fueron mandados al matadero, solo serán esclavizados. La rotonda, puede esperar.
Ahora a Tucumán le niegan casi 7.400 millones de pesos, que estaban destinados al Acueducto Vipos. Entre Ríos perdió cerca de 4.800 millones que eran para el sistema de agua potable en Concordia. Chubut se despidió de los 4.100 millones, que iban a estar al servicio del Acueducto Sarmiento-Comodoro Rivadavia. Santa Fe ya sabe que los 4.300 millones que le habían prometido para la depuradora de Rafaela, no existen. Y Catamarca no tendrá las obras en la Ruta Nacional 38, en el límite con Tucumán.
Salta, Río Negro y Chaco, también perdieron obras de saneamiento en este hachazo presupuestario.
Cansado de las falsas promesas, después de acompañar demasiado al gobierno nacional, en septiembre del año pasado el gobernador salteño dijo que a Milei le decían «paloma de iglesia», porque «cagó a todos los fieles».
https://www.pagina12.com.ar/2026/05/14/federalismo-de-rodillas-a-javier-milei
Editorial de Gustavo Campana del Jueves 14 de mayo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

