El Oxenford que acusó a la dictadura, de querer terminar con la industria nacional

Muchas patotas del elenco del terrorismo de Estado «procesista», se dedicaron al secuestro extorsivo de empresarios. El 8 de noviembre de 1978, el grupo que lideraba el comisario Roberto Buletti, conformado por personal de Defraudaciones y Estafas de la Federal, raptó a Eduardo Tomás Oxenford (hijo). Tenía 26 años y su padre era un importantísimo directivo de Alpargatas.
Luego del cobro del rescate, los policías lo asesinaron el 15 de febrero de 1979.
Su cuerpo fue cremado y enterrado. Lo encontraron en una vivienda alquilada por Buletti, en Lomas de Zamora. Ante la Justicia, el comisario confirmó que habló con Oxenford padre, para pedirle 750 mil dólares de rescate. La familia entregó el dinero, pero la ejecución del joven ya estaba decidida. Luego de la muerte de su hijo, el empresario de Alpargatas instaló a su familia en Brasil.

Dos años después, Oxenford padre era el interventor de la Unión Industrial Argentina. El país económico de Videla y Martínez de Hoz, había generado en cuatro años el primer industricidio nacional, de la mano del importado. El giro de la producción a la especulación financiera, había generado un gran cementerio de fábricas, que hasta marzo del 76, trabajaban a tres turnos.
El 2 de septiembre del 80, en la cena del Día de la Industria en el Hotel Plaza, en la que estaban el dictador y su ministro de Economía, Eduardo Oxenford, criticó duramente los resultados del plan económico de la dictadura. Sus palabras, fueron una declaración de guerra, en el marco de la interna de la derecha local.

«Cabe preguntarse sobre el destino, costo y consecuencias de este proceso económico. La base patrimonial del sector industrial se está deteriorando y sus esfuerzos están destinados a subsistir. En estas condiciones, no se pueden atraer los capitales necesarios para asegurar el crecimiento que el país requiere», dijo Oxenford.
Videla respondió incómodo, pidiéndole a los empresarios que actuaran «con generosidad, anteponiendo el bien común al interés personal» y pidió «un esfuerzo con responsabilidad en una economía adecuadamente abierta» y señaló que no debían esperar de su gobierno, «fórmulas facilistas, concesivas o demagógicas».
La tapa de Clarín, del 3 de septiembre de 1980, tituló: «Videla reclamó un nuevo esfuerzo a la industria: Habló en la comida del sector. El titular de la Unión Industrial trazó un panorama sombrío de la actividad fabril y pidió rectificaciones»
Oxenford reapareció como ministro de Producción de Viola, durante cinco meses; del 29 de marzo, al 21 de agosto de 1981.

46 años después de aquellas palabras del director de Alpargatas, la UIA enojada sacó un documento porque Milei los trató de chorros; mientras que a lo largo de los primeros dos años de gobierno, cerraron la boca ante el cierre de más de 30 mil unidades productivas y 300 mil desocupados. No se plantaron a pelear frente al efecto del importado y aplaudieron la baja de sueldos y derechos de sus trabajadores que generaron una baja del consumo que roza los peores niveles históricos. Fueron cómplices de la construcción de este escenario siniestro, aunque el 80% del total de lo que se produce en la Argentina, es para consumo interno y los mismos laburantes, son los que necesitan «poder de compra», para adquirir lo que fabrican.
Se despertaron tarde para explicar que «el país cuenta con miles de empresas industriales -grandes, medianas y pequeñas- que todos los días abren sus puertas» y detrás de cada una de ellas hay empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo.
Alejandro Carlos Francisco Oxenford, es actualmente embajador argentino del gobierno de Milei y junto al presidente venden al país en la «Argentina Week». Es nieto del Oxenford que se le plantó a Videla e hijo del empresario Alejandro, hermano del secuestrado y asesinado por la dictadura, Eduardo Oxenford.

PD: Los hombres de Buletti también secuestraron a Osvaldo Sivak, en 1979; empresario que volvieron a raptar en 1985, luego de convertirse en su custodia y al que también mataron pese al pago del rescate. Después del primer secuestro, Buletti se convirtió en jefe de su custodia y desde ese lugar, organizó el segundo secuestro. En noviembre de 1985 aparecieron los restos de Sivak y confesaron los culpables. También se encontraron en la Ruta 2 los restos de Benjamín Neuman, empresario secuestrado en 1982 y en Lomas de Zamora, los de Oxenford.

Editorial de Gustavo Campana del jueves 12 de marzo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).