El 6 de septiembre de 1979, llegó a Buenos Aires la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. El objetivo de aquellos 14 días de trabajo, era investigar las denuncias contra la dictadura militar: desapariciones, centros clandestinos de detención, torturas, asesinatos, robo de bebés y presos políticos. Había comenzado la batalla entre la verdad y el terror.

