El 40% de las máquinas silenciadas, por decisión de la economía libertaria

Según el INDEC, la industria utilizó apenas el 58,2% de su capacidad instalada en julio y por octavo mes consecutivo el dato se ubicó por debajo del 60%. Esas cifras que hablan de un país atrapado en el fundamentalismo ideológico de la importación, sigue debajo de los niveles de 2023, porque la industria nacional está 7 puntos abajo de julio de hace dos años.
Los porcentajes nuevos, muestran la radiogragía del país que hace dos meses, instaló por decisión de Caputo las tasas de interés más locas del mundo; solo para que una corrida cambiaria no termine con su trono. Y como siempre sucede «cuando la limosna es grande», el capital escapó un poco más de la producción hacia el veneno de la especulación.
Pero por encima de los números que hablan del 40% de los talleres silenciados por la política económica libertarias, hay ramas mucho más golpeadas, que el dato proporcional que entrega el INDEC.
En la fabricación de productos químicos, casi el 66% de las máquinas estuvieron apagadas y en la industria automotriz, el 60%.
No hubo casualidades. Las actividades que soportaron mejor la tentación oficial de clausurar hasta nuevo aviso, parte de su producción fueron las áreas exportadoras, mientras que las más golpeadas fueron las dependientes del mercado interno.
Y lejos de mejorar, la caída se profundiza. Los relevamientos de julio dicen que la actividad se contrajo 2,3% intermensual.

Desde que Milei es presidente, cerraron más de 16 unidades productivas y cerca de 1600 son industrias. El promedio Macri en cuatro años, arrojó la baja de 492 compañías cada 30 días y desde el 10 de diciembre de 2023, son 859 clausuras mensuales.
La lógica de los números, sigue terminando a toda velocidad con el relato libertario. En el segundo trimestre de 2025, la tasa de desocupación en la Ciudad de Buenos Aires rozó el 8% y en el sur concentró los niveles más altos de desempleo, con el 10,5%.
Cuando Milei presentó el presupuesto, planteó que no habrá cambios sustantivos en su política económica. Sigue apostando al país no sustentable que condena a la pobreza a la mayoría y sostiene el privilegio del 20% que vive en una realidad paralela.
El título principal de Clarín esta mañana, grita que la fiesta oficialista es muy chiquitita: «Positiva reacción del mercado al anuncio de Milei». Lo sigue La Nación, señalando en su portada, que «Repuntaron bonos y acciones, tras la difusión del proyecto».
Mientras tanto el presupuesto 2026, ajusta universidades y quita el Fondo Nacional para Escuelas Técnicas. Mientras tanto, proyecta más recortes en discapacidad y le resta beneficios de Zona Fría a más de tres millones de hogares.

Toto trabaja para generar alegría en el corto plazo a dos sectores. Primero, las mesas de dinero que apuestan a la bicicleta y en segundo lugar, a los que con el pasaporte en la mano exportan los dólares que hacen falta adentro. Paralelamente, su desgobierno es una fábrica de hambre, pobreza y marginalidad estructural y a largo plazo, para el resto del país.
El presidente presentó su proyecto de Presupuesto 2026 y por supuesto, no le dedicó una sola palabra a la producción, al trabajo y muchísimo menos, al rol que juegan en ese contexto atacado por el regreso del neoliberalismo a la Casa Rosada, las pequeñas y medianas industrias. Milei sigue entendiendo como un enemigo al país productivo y a partir de esa declaración de guerra, el gobierno nacional es el mayor impulsor de la desocupación federal.
Pero lo que si confirmó su presentación, es que destinará menos recursos a obra pública que en 2024, condenando a toda la industria que gira alrededor de la construcción, a que sus números negativos, van a seguir empeorando.
Un solo ejemplo, Ferrum. La fabricante de sanitarios cerró su último ejercicio con una pérdida de 1.244 millones de pesos, con caída de las ventas del 46% y la suspensión de 800 trabajadores, el 60% de su plantel, producto de parar la fábrica de Villa Rosa.

Ya lo dijo Juan Carlos De Pablo, el economista con más ópera en Olivos de todo el establishment: «No se sabe si lo peor ya pasó, eso lo van a decir los historiadores del futuro». Posiblemente su pesimismo esté entre otras muchas cosas, ligado a que el total de vencimientos de la deuda el año que viene, asciende a casi 29 millones de dólares y el default está seguro que volverá a dar otra función en la Argentina liberal. Justo cuando ayer Kicillof, resolvió los juicios con los bonistas por la deuda que dejó Vidal…