«Lo peor ya pasó», otra forma de expresar su odio al pueblo

Los libertarios cosplay, ayer disfrazaron al Topo, al rey de la destrucción, en presidente de la Nación. El marco adecuado: Casa de Gobierno y dos granadeeros custodiando la formalidad del momento.
Un jefe de Estado sin campera, ni hermana cerca haciendo la veces de padre, tutor o encargado. Y por supuesto, nada de andar puteando negros en el conurbano desde la caja de una camioneta.
Pero la puesta en escena que cumplió con las características del protocolo, no ofreció un mensaje nuevo, ni siquiera una mínima modificación del rumbo.


Milei buscó para sintetizar la crueldad de lo padecido, gracias a su ajuste salvaje de la mano de su modelo colonial, la más hipócrita de todas las frases pronunciadas por la derecha argentina. Un mensaje demasiado repetida en nuestra historia contemporánea, que siempre llega cuando el paciente entró en fase terminal. El presidente de turno, mientras le pasa la mano por la espalda a sus víctimas, les dice «Tranquilos, lo peor ya pasó».
Ese manojo absurdo de palabras vacías, es totalmente incompatible con la ratificación de la hoja de ruta hacia al abismo, con ser el garante del industricidio y el hambre.
A los mercados (de aquí, de allá y de todas partes), a la Casa Blanca, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, Javo les garantizó que su plan destinado a condenar a la Argentina a un subdesarrollo enterno, sigue en pie. Que una elección perdida y todas las derrotas cercanas que promete el almanaque, no lo llevarán a cometer locuras como la multiplicación del trabajo, la distribución de la riqueza, la justicia social y la defensa del mercado interno.
Su discurso medicado en las formas, pero con el mismo sabor amargo de siempre, convalidó deuda, extractivismo, importaciones y especulación financiera.

El dictador con palacio amenazado, repartió golosinas para jubilaciones, educación y salud. Una «bondad» tan quirúrgica como repentina, intentando sin suerte vaciar las calles de protestas. Posiblemente sus guionistas hayan pensado que este era el único discurso posible; el único que servía para esconder por un rato la idea de un gobierno desiñado solo para minorías. Pero lo escribieron desde el pantano, del que no pueden salir hace un rato largo.
A lo Cavallo 2001, volvió el presidente a suicidarse con «Déficit 0» y otra vez prometió felicidad a 30 años. A lo Macri 2019, dijo que lo peor ya pasó, mientras Buenos Aires repetía sus ganas guardadas de volver a sacar sus cacerolas a la calle.
El ajustador serial disfrazado de presidente, es fiel a sus vetos, no a estas promesas tan flacas, como falsas.
Flacas porque su limonsna no corrige la derrota de esas tres áreas (jubilaciones, educación y salud) contra la inflación 2025; sino que imaginan derrotarla el año que viene, sobre la base de números de fantasía.

La cadena utilizada por Milei, a él que le gusta tanto citar a Churchill, solo existió para volver a pedirle al pueblo al que le robó todo, más sangre, más sudor y más lágrimas.
Dijo que el rumbo está grabado en piedra, como si fueran los 10 mandamientos: 1) Romperás el Estado en mil pedazos; 2) Dejarás a tu pueblo sin salud, ni educación pública; 3) Nada de multiplicar peces y panes; 4) Reprimirás a los jubilados; 5) Insultarás desde el púlpito, a los grones del conurbano; 6) Terminarás con la industria nacional; 7) Nada de ciencia y tecnología propia; 8) Entregarás los recursos naturales; 9) Privatizarás por monedas el patrimonio de tu gente y 10) Seguirás tomando deuda externa hasta el último día de su vida.
Hay que aclararle por última vez, que no somos socios. No tiene que agradecernos en un discurso, nuestro apoyo inexistente. No somos coprotagonistas de esta locura, no solemos hacerles regalos para el Día del Amigo a los verdugos.

Y ya que estamos, le aseguro presidente que es muy tade para mostrar gotas de supuesta empatía hablando de la emoción que le genera imaginar el futuro. El pueblo, desde el que tiene memoria, hasta el que se acuerda de a ratos, pasando por el que no recuerda adónde guardó las fotos de sus mejores sonrisas; esperan que la historia se despierte y lo antes posible, termine esta pesadilla.

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 16 de septiembre de 2025