A solo medio año del blanqueo libertario, el Gobierno autorizará usar dólares sin la necesidad de mostrar su partida de nacimiento; porque las tres cuartas partes de esa colecta VIP, se fueron por la canaleta de los intereses de la timba financiera.
Ahora Caputo pretende con dos «manotazos de ahogado», intentar salvar su segunda versión como ministro de Economía. Primero quiere convertir a la Argentina, en una zona liberada para el lavado de activos y después, legitimar el concepto de economía bimonetaria, para volver a rifar como en los años 90, lo poco que queda del valor político de un billete nacional.
La desregulación total para facilitar el uso de dólares en gastos diarios, sin la obligación de tener que dar explicaciones sobre el origen de los fondos; significa transformar al país en una mesa de dinero gigante, en una cueva donde la guita sucia se institucionalice por arte de magia. El timbero del Palacio de Hacienda, maneja una escala de valores repleta de pecados que muestra virtuosos y con como si fuera el Viejo Vizcacha, va a los medios de comunicación amigos a sermonear a toda la población: «Para que sea un país normal, nadie tiene que pedirte explicaciones sobre cómo gastas la plata»…
A partir de esa declaración de «principios», se necesita que por cadena nacional, alguno de los que pone la cara todos los días para explicar lo inexplicable de la era Milei (Francos, Adorni, Bullrich, Lemoine o el Mago sin dientes), nos cuente en que país central de occidente, el fisco no controla la justificación del origen del capital. Hasta nuevo aviso, Argentina está bajo los lineamientos del Grupo de Acción Financiera Internacional creado en 1989 por el G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos). Un espacio creado en teoría, para evitar que el lavado financie «el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva». Pero ahora, estamos a punto de pedirle permiso a las potencias para ser su basurero, para custodiar las ganancias del delito internacional.
Somos una Nación quebrada por la ultraderecha, que va camino a prostituirse en su conversión en paraiso fiscal.
Los neoliberales sueñan con una confiscación light de los ahorros de quienes los votaron, pensando que estos chorros, muchos de ellos reincidentes, en realidad eran en un grito de libertad. Resulta que a poco menos de un año y medio de Gobierno, se quedaron sin nafta y tienen el motor fundido. Parece que los 20 mil millones de dólares del Fondo no alcanzan, porque los tienen comprometidos en los intereses de la bicleta financiera y el pago de deuda externa. Entonces ante la crisis terminal de la «mejor administración de la historia», te piden que le prestes la tuya.
Aunque te parezca mentira, los liberales van a volver a pagar su fiesta, expropiándote lo que atesoraste durante años de trabajo. Que raro está el paisaje, porque siempre escuchaste que los que hacían esas maniobras eran los que hablaban de independencia económica, industria nacional, mercado interno, sustitición de importaciones y distribución de la riqueza.
«Lo que vamos a hacer, es que la gente esté más proclive a sacar sus dólares del colchón, caja de seguridad o de donde sea y gastarlos», afirmó «Totovich», el jefe del Palacio de Hacienda soviético en Buenos Aires.
Quemar ahorros para que la clase media compre comida o pague su factura de luz, es un suicidio. La fase final del experimento libertario te exige el último sacrificio para intentar salvarlos, no para salvarte..
Necesitan manotear la escritura del país, para pagar deudas de juego. Mientras quieren fugarse de la función pública invictos, pero por no haber lanzado un solo plan productivo, covierten al país en aquella escena de «Buenos días Vietnam», en el que entre imágenes de muerte, sonaba Armstrong cantando «Qué mundo maravilloso».
En síntesis, los que están enojados con el «nadie se salva solo», te están invitando a la misma fiesta woke, socialista y colectivista, pero no para sobrevivir a la invasión, sino para generar un subsidio monumental que cubra el desastre que volvieron a hacer por cuarta vez en 49 años, los nietos de Martínez de Hoz, los hijos del menemismo y los hermanos menores del macrismo. (Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 6 de mayo de 2025).
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