18 de julio de 2024: Visita de diputados libertarios, a Astiz y compañía

El 9 de julio pasado, los uniformes por la Av. Libertador operaron como una autorización invisible. Dos días después de la provocadora fiesta de los nostálgicos de la muerte, diputados libertarios llegaron a la Unidad 31 de Ezeiza, montados imaginariamente en el tanque que Milei-Villarruel usaron como pelotero de cumpleaños. Hablaron de una “visita humanitaria”.
El gran objetivo de los parlamentarios del oficialismo, fue visitar a Alfredo Astiz, porque los homenajes a los héroes hay que hacerlos en vida. Es muy comprensible. Cómo privarse de cruzar algunas palabras con el marino que terminó con la vida de las monjas francesas Alice Domon y Leoniet Duque. Como no escuchar de primera mano, la secuencia del asesinato de la adolescente, Dagmar Hagelin. Los tiros por la espalda, la agonía en la Esma. Como se iban a perder el relato de la infiltración a las Madres y el beso de Judas en la Iglesia de la Santa Cruz para marcar a 12.

No solo fueron a ver al «Angel de la muerte», el tour también comprendió contactos con otros criminales, como Antonio Pernías, Carlos Suárez Mason (hijo) y Adolfo Donda. Parece que también se encontraron con Martínez Ruiz (agente de la SIDE que actuó en Orletti), Cordero Piacentini (condenado por el Plan Cóndor) y el ex integrante del Batallón 601, Raúl Guglielminetti.
Para incompatibles con el sistema democrático, pero fundamentalmente con la vida, como Beltrán Benedit (el padre de esta siniestra iniciativa), Lourdes Arrieta, Guillermo Montenegro, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra y María Fernanda Araujo; secuestro, tortura, vuelos de la muerte, fusilamientos, desaparición, fosas comunes o robo de bebés, fueron acciones íntegras, puras y hasta virtuosas…
Se trata de un grupo de topos amigos de la vicepresidenta, la que en los 90 organizaba visitas guiadas a la casa de Videla, que protagonizó un hecho sin precedentes en más de 40 años de democracia. Son los que ahora sueñan con volver a aplaudir un indulto presidencial. Cuando se conoció la noticia, Benedit dijo a modo de defensa de la inmoral iniciativa, que los jueces del presente fueron los terroristas del pasado y fallan «en función de la venganza, la ideología y el negocio».
Quienes calificaron como «excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista», a asesinos que según nuestra justicia fueron engranajes de un plan sistemático de exterminio, no merecen ocupar una banca en el Parlamento. Quienes gritaron que los juicios de lesa humanidad son una «farsa» y amenacen con denunciar a los jueces que condenaron a sus próceres, ante el Consejo de la Magistratura, no pueden representar al poder de la democracia, que sintetiza a la voz del pueblo.
La democracia tiene anticuerpos, pero a veces nadie los recuerda. Aparecen manipulados por la derecha, para rajar del Congreso a un diputado que le besó una teta a su mujer, en un zoom en plena pandemia (septiembre de 2020); pero posiblemente nadie se acuerde del artículo 66 de la Constitución argentina, cuando legisladores se convierten en acompañantes terapéuticos de golpistas y asesinos: «Cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación y hasta excluirle de su seno». Es el momento de activarlo ante seis diputados nacionales, que se encargaron de marcar con mucha claridad, la diferencia entre apologistas y negacionistas…

«Justicia y Concordia», la organización que reúne a abogados que intervienen en causas de lesa, celebraron la visita: «¡Gracias por solidarizarse con su situación! Verdaderamente algo está cambiando en el país».
Paralelamente y aunque la ley 27.156 impida el perdón presidencial para estos delitos, el procurador del Tesoro Rodolfo Barra, aboga por otro período de impunidad. El integrante de la Corte Suprema de la «mayoría automática» y ministro de Justicia de Carlos Menem, presentará al presidente cuando los tiempos políticos lo permitan, un bosquejo de nuevo indulto para genocidas. Y como lo dijo en una columna en Infoabe, esa medida traerá «concordia» y «amor social».