El comunicado del Ministerio de Seguridad es una mezcla de amenaza y provocación, con generosas cucharadas de cucharadas de advertencia mafiosa. «Nuestras fuerzas actuarán», es una declaración de guerra. Montaron rápidamente, algo así como un nuevo protocolo libertario para terminar de criminalizar la protesta social; en este caso, dedicado exclusivamente a los medios que se animen a mostrarla desde adentro.
Un mensaje que somete sin metáforas, ni intermediarios a la libertad de prensa, producto de esa necesidad de oscuridad que tiene el Gobierno de Milei, desde el primer día en la Rosada. Un documento que siembra miedo, una de las grandes especialidades históricas de la derecha en la Argentina, anunciando que habrá jueves de represión. El segundo plato más importante del menú mediático neoliberal, es la victimización constante del monstruo; por lo tanto encontrará en cada cámara indiscreta una acción destinada a «desestabilizar» al sistema.
Si hablamos de Terrorismo de Estado, no pagamos un solo peso demás por las palabras oficiales, porque se trata de una intimidación inadmisible en democracia. Dejar en manos de los trabajadores de prensa, la responsabilidad por su integridad física, es abandonarlos frente a la locura que en la era libertaria muestran la Federal, la Metropolitana, Gendarmería, Prefectura y la PSA. Es el anexo que le faltaba al «Ministerio de la Verdad» para cerrar por ahora, la cuota de fascismo oficial relacionada con el periodismo.
Encerrar a la prensa en un corralito para limitar la libertad ambulatoria de los medios, es dejarlos lo más lejos posible de la verdad y a la sociedad le roba su derecho a la información. Y significa además, la construcción de una zona liberada para reprimir con total impunidad.
En síntesis, Seguridad no quiere que las cámaras no vuelvan a mostrar como sus efectivos gasearon a una nena de 11 años o detectaron infiltrados y les advierten que la cobertura de una marcha al Congreso para repudiar la Reforma Laboral, los puede convertir en corresponsables de la Franja de Gaza y no de Callao y Rivadavia.
La «causa noble» que pretende enmascarar esta convocatoria al silencio, escrita por los que casi matan a Pablo Grillo, fue que estas medidas se implementarán, «a fin de preservar la integridad física de periodistas, camarógrafos y personal de apoyo. Se recomienda evitar posicionarse entre eventuales focos violentos. No exponerse a situaciones de violencia».
Seguramente si el caso Grillo se vuelve a repetir, saldrá Monteoliva a la Bullrich, a decir que se trata de «un militante kirchnerista que trabaja en la Municipalidad de Lanús, con Julián Alvarez» y caso cerrado…
El Ministerio de InSeguridad avisa y el que no acata las órdenes, será una posible víctima de un efecto colateral de balas de goma, palos, gases o chorros de agua. Por lo tanto, el que quiera informar que se la banque.
Apareció la Asociación de Corresponsales Extranjeros, expresando su «profunda preocupación» por el contenido del comunicado, porque «Pretende deslindar al Estado de su rol constitucional como garante de la seguridad de los periodistas que cubren información en la vía pública». Recuerdan que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Relatoría Especial de Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión, establecieron que «en contextos de alta conflictividad social, corresponde al Estado garantizar el máximo nivel de protección a los trabajadores de prensa».
Al comunicado tan duro como escueto, le faltaron un par de líneas ofreciendo la privatización de la seguridad del periodismo, a través de adicionales para las fuerzas de seguridad, fundamentalmente para que dejen de hacer Uber o Rappi en las horas libres. Dicen que tacharon la parte que hablaba de la reducción del 50% del salario de los hombres y las mujeres de prensa, si luego de este aviso insistían en exponerse a la represión, eran heridos y tenían que tomarse licencia por enfermedad…
Paralelamente y como parte del mismo cotillón, el Gobierno anunció que descontará el día a los trabajadores estatales que se sumen al paro de la CGT.
La Libertad Avanza se sostiene construyendo enemigos internos que cargan con la culpa de todo, para esconder al verdadero responsable de este cuarto desastre neoliberal. Millones de fantasmas a los que los funcionarios no le ponen nunca nombre y apellido, son los artífices de todos los males económicos y sociales de la Argentina. Mafias en el Garrahan, mafias entre los discapacitados, mafias en los comedores, mafias en la universidad, mafias en el cine nacional, mafias de ensobrados, mafias de econochantas, mafias en el fútbol… Sin embargo Kueider sigue en Paraguay, la causa Libra nos debe a los culpables, la empresa de Seguridad de Martín y Lule Menem le venden su servicio al Banco Nación, Spagnulo está procesado, Espert guardado en su residencia de San Isidro, Reidel salió por una ventana de Nucleoeléctrica, la diputada narco continúa en su banca y la mujer de Sturzenegger se lleva 114 millones de pesos de Cancillería.
Editorial de Gustavo Campana del miércoles 18 de febrero, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

