Primero ese sábado, caminando un rato por la Av. Santa Fe, para que lo resgistre el fotógrafo de Presidencia de la Nación. El dictador por la Ciudad de Buenos Aires, de saco y corbata, acompañado por el gobernador de Mendoza, Bonifacio Cejuela. La foto imagen apareció en las tapas del domingo 31. El militar necesitaba “ablandar” su imagen, porque por entonces soñaba con un futuro mucho menos castrense, al frente de la República Argentina, pero como la salidad democrática del Proceso.
12 de febrero. Centenario de Victorica. El noroeste de La Pampa, fue testigo del “asado del siglo”. Un faraónico banquete para instalar a Leopoldo Fortunato Galtieri, como una posibilidad política.
Exactamente una semana antes, la dictadura anuló los contratos con Argentina Televisora Color de Mirtha Legrand, Pinky, Juan Carlos Calabró, Andrea del Boca, Rodolfo Bebán, Osvaldo Terranova y Leonor Benedetto. La distancia entre el espíritu de los dos gestos tribuneros, la parrilla más larga de la Argentina y los recortes en el salario de las estrellas, era abismal.
“Somos” tituló “Algo más que un asado: Galtieri proclamó la austeridad. También enunció una filosofía que apunta a remozar la vida política en la Argentina. Sin embargo, el gobierno organizó un asado como los de antes, para 14 mil personas en La Pampa. ¿Se conmemoraban los 100 años del pueblo de Victorica o el lanzamiento del partido oficial? ¿Cuánto costó esa fiesta? ¿Fue espontánea o sugerida por las autoridades como en los tiempos de la empanada y el vino?”
Siete días después, Galtieri apareció en Mar del Plata para visitar el entrenamiento de la Selección argentina de fútbol. Pero la antesala de este gesto, fue una historia inesperada…
La gacetilla oficial del asado pampeano, confirmó el trabajo de 600 mozos en el Parque “Los Pisaderos”, para servir a 10.000 comensales. En los platos, 7.000 kilos de carne y 2.500 metros de chorizos. Una ensalada con 3.000 kilos de tomates, 3.000 kilos de pan, 4.000 kilos de hielo, 5.000 litros de vino, 5.000 litros de gaseosas y 10.000 helados. Una parrilla de 100 metros, 40.000 kilos de leña y una carpa de 14.000 metros cuadrados.
Encabezaron la lista de invitados civiles, María Cristina Guzmán, Jorge Aguado y Roberto Alemann.
Un cable de Télam intentó poner poesía, en el extraño debut político del general: «Cuando se hayan acallado los ecos de una celebración seguramente sin precedentes en La Pampa, cuando ya estén apagados los tizones de un justicieramente llamado asado del siglo, o acaso cuando se asiente el polvo del camino después de que se retiren las visitas, aquel pampeano que un buen día decidió poner el hombro echará las cuentas y caerá en una legítima sorpresa: se habrá consolidado la orgullosa e irremplazable pieza de una monumental fiesta».

