A pesar de ser mal medida desde hace dos años, para que la construcción del relato siga generando fieles y falsear los números de pobreza; la verdad encontró un camino para empezar a desnudar al autopercibido Premio Nobel de Economía. Siete meses consecutivos de aceleración inflacionaria y los últimos cuatro por encima del 2%, culminan con este fracasado 2,8% de diciembre.
Parece que el ajuste fiscal más importante de la historia, no era el camino. Menos aún los importados que mataron a la industria nacional, pero que no terminaron con el aumento del costo de vida. Tampoco la emisión monetaria cero, ni la policía cambiaria, ni las altísimas tasas de interés y ni las paritarias congeladas. Sumá a la lista, que los salvatajes de Trump solo fueron funcionales a una victoria electoral que estiró la agonía.
Todos esos cepos carísimos, contienen al vendaval un ratito y en ese mientras tanto, lo único maquiavélicamente virtuoso para La Libertad Avanza, fue una transferencia de recursos, con muchísimos más ceros de los que te imaginás.
Cada vez más cerca del 3%, a pesar del hambre y la desocupación de los vivos, en medio de la «paz de los cementerios»; es un número que indica para los crédulos que resisten sin pan y sin trabajo, que una vez más, la tortura neoliberal no sirvió para nada.
El INDEC con una fórmula de 2004, a través de una Encuesta Permanente de Hogares de museo, que oculta los verdaderos patrones 2026 de consumo, ya no puede seguir dibujando la realidad. Aún con servicios, alquileres y alimentos, totalmente olvidados por Lavagna durante los primeros 24 meses del reinado de Javo I, diciembre desnudó la gran mentira del guión oficial.
La única verdad es que los nietos de Martínez de Hoz, los hijos del menemismo y los hermanos menores del macrismo; activaron una recesión sin pandemia, porque economía de mercado con monopolios, es un virus letal. Una enfermedad que desde hace medio siglo le miente a millones de indefensos, con luces al final del túnel, con segundos semestres que nunca llegan, con derrame que jamás te alcanza y con brotes verdes quemados por la helada.
«Comprá campeón» salió a festejar por las redes el 31,5% anual, sin contarte que esa cifra es horrible, en un país con estrepitosa caída del consumo, con 20 mil unidades productivas menos, con una capacidad instalada que funciona al 50%, con crecimiento de la deuda, con despedidos disfrazados trabajadores con careta de cuentapropistas y con dependencia política.
Los precios regulados por Milei, encabezados por transporte y servicios, lideraron los aumentos; por lo tanto no fue el mercado, fue el hipócrita gobierno intervencionista, el que firmó los máximos aumentos de diciembre.
Carnes y derivados, ausentes en esa mesa de los argentinos que vos registrás solo en tu recuerdo, encabezó la locura de alimentos que pagan a precio dólar, los que ganan una miseria en pesos. Al gobierno le explotó en la cara, la baja de retenciones y la fiebre exportadora, olvidándose del 80% de la población.
Llegó el momento en que cualquier remedio, será peor que la enfermedad, porque el capital sin patria, sin bandera y sin pertenencia partidaria; seguirá haciendo su juego. La estanflación, el miedo tan temido de inflación con recesión, está tocando el timbre. Tiene la máscara de Freddy Krueger y no es Halloween.
A partir de enero llegará un cambio de metodología y se pasará a medir con los parámetros de la encuestra 2017/2018, para acercarnos a una inflación mucho más real que la dibujada para aquellos que siguen creyendo que el lobo, es la abuelita.
El gobierno de Milei, es Arteche y otra vez, vos fuiste Bonifatti, Carlos Teodoro…

