Buenos Aires, el distrito que aporta casi el 50% del valor industrial del país, sufrió durante la primera mitad del gobierno de Milei el cierre de 5.335 empresas; producto de importados y recesión planificada.
El dato brutal, indica que 3 de cada 10 empresas que bajaron la persiana en la Argentina libertaria, estaban instaladas en el territorio bonaerense.
La provincia soporta la desaparición cada 30 días, de 232 Pymes, ya suma siete meses consecutivos de caída de unidades productivas y los datos de capacidad instalada, son peores que en la pandemia; hoy es del 61%, cuando en 2020 era del 61,8%.
Números, solo números
. El último informe de ventas minoristas de CAME, alertó el desplome del consumo minorista con relación a diciembre del año anterior:
5,2%, luego de un noviembre con una caída interanual del 4,1%. Muy por encima del promedio, se ubicaron el descenso en las ventas de bazar y decoración (15 %), perfumería (9,8 %) y Textil e indumentaria (8,5 %).
. Los empleados públicos nacionales, terminaron 2025 con una pérdida real del 33% de su poder de compra, respecto a fines de 2023. En el ámbito privado formal, los asalariados cerraron el año pasado, con un ingreso real prácticamente estancado en los niveles de noviembre del 23; fruto de paritarias pisadas.
Los jubilados que cobran el haber mínimo y el bono, sufrieron una pérdida anual del 14%.
. La capacidad de compra de alimentos esenciales como carne, lácteos y café se redujo drásticamente. Con un salario promedio, hoy se adquiere casi un 30% menos de café y un 13.7% menos de carne que en diciembre de 2023.
. Entre enero y octubre de 2025 las importaciones de ropa usada implicaron más de 3.700.000 dólares y 3.521.456 kilos. Esto representa un incremento interanual de casi el 12.000% en valor y del 26.500% en cantidad.
Buenos Aires sufrió en las últimas semanas el cierre de GEPSA, agroindustrial especializada en la producción de alimento balanceado, en Pilar y 80 trabajadores esperan los telegramas de despidos. A fines del año pasado, la empresa de porcelanatos ILVA, con 300 obreros en la calle y la petroquímica Sealed Air con 155 desvinculaciones en dos tandas.
La mayorista Lustramax, dedicada a la fabricación y distribución de artículos descartables para papeleras, higiene institucional y catering, opera en el Parque Industrial de Tortuguitas, en Malvinas Argentinas y cesanteó a 29 operarios.
Pero la crisis no solo se está comiendo a las pequeñas y medianas empresas. La multinacional Lamb Weston bajó las persianas de la planta ubicada en Munro, Vicente López y dejó en la calle a 100 personas. La compañía fabricante de papas fritas, hizo números y antes de entrar en crisis terminal, concentrará su producción en Mar del Plata.
La verdadera estatura del desastre, está en la conformación del Producto Bruto Interno industrial del país; porque Buenos Aires representa el 48,9%, Ciudad de Buenos Aires 12%, Santa Fe 10,3% y Córdoba 7,7%.
La ilusión de la «colonia próspera», es la teoría del derrame cuando hablamos de dependencia política y económica. Es el equivalente a «la luz al final del túnel», «el segundo semestre» o «los brotes verdes». Un sueño que nunca se cristaliza, porque sin línea de producción no hay país y a esta Argentina libertaria, que dinamita por cuarta vez en medio siglo a su línea de producción, le sobran cerca de 20 millones de habitantes ligados directa o indirectamente a la demanda industral, que siempre nace de la demanda comercial.
Buenos Aires, el distrito que aporta casi el 50% del valor industrial del país, sufrió durante la primera mitad del gobierno de Milei el cierre de 5.335 empresas; producto de importados y recesión planificada. Quedan dos años. Salvemos a la economía real, antes que sea tarde.
Editorial de Gustavo Campana del martes 13 de enero, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

