La oposición saca nuevas vacunas al mercado casi todos los días, para intentar prevenir el avance de un oficialismo, al que casualmente ella lo había dado por muerto hace varios meses. Prueba la efectividad del producto en la población a través de fuertes campañas mediáticas y cuando entiende que su nueva estrategia no genera anticuerpos al kirchnerismo, ingresa otra vez al laboratorio hasta que cree tener en sus manos la solución definitiva a «tantos males»…
La respuesta que generan los científicos de la derecha, logra en algunos casos cierta memoria inmunitaria, pero siempre es transitoria. Después que se disipó la nube de polvo que generó la operación de turno, casi siempre desbordante de información falsa, la verdad se come a la realidad paralela y el mensaje silenciado por inconfesable, grita a los cuatro vientos los deseos ocultos: bajar los sueldos para achicar el costo argentino, regreso al endeudamiento, un mercado sin leyes que lo controlen, índice Congreso, una Justicia con privilegios al servicio de los privilegiados, etc., etc.
Cristina Fernández de Kirchner inicia hoy su octavo año al frente del Poder Ejecutivo Nacional, con alrededor de un 50% de imagen positiva y el Frente para la Victoria aparece en todas las encuestas como la fuerza con mayor intención de voto de cara a las elecciones del año próximo, con poco más del 30% por ciento de preferencias del electorado.
El Gobierno sostuvo en los últimos 12 meses la iniciativa política, en la dirección inversa al propósito que buscan las vacunas opositoras y en ese dato está oculto el virus que el liberalismo no puede controlar.
Pese a todo lo intentado por los enemigos de la ampliación de derechos (corridas bancarias, dólar ilegal, fuga de divisas, dolarización de le economía cotidiana, inflación, Bonadio), el oficialismo siguió apostando por más derechos: nueva moratoria jubilatoria, la actualización de la ley de Abastecimiento, la unificación del nuevo Código Civil y Comercial, reforma del Código Procesal Penal, pelea contra los buitres, histórica renovación de ferroviaria, acercamiento a los BRICS, el lanzamiento al espacio del Arsat 1, la desaceleración de la inflación y para seguir acumulando políticas contracíclicas en 11 años de gobierno, el kirchnerismo sumó planes de consumo, como Procreauto y Ahora 12.
Con la llegada de Vanoli al Banco Central, las reservas crecieron mil millones de dólares, la cotización del dólar ilegal cayó 17,5%, la del contado con liquidación 16% y la del dólar Bolsa 15,2%.
Hoy la democracia argentina que nació el 10 de diciembre de 1983, cumple 31 años de pelea por ser más real que formal y sin embargo, muchos políticos creen que tomando gran parte del libreto económico del enemigo que invadió sus tierras en marzo del ’76 y tomó como rehén a la oposición, se puede hacer política en el siglo XXI.

