LOS DEFENSORES DE LO INDEFENDIBLE (Prohibido amanecer AM750, 9 de diciembre de 2014)

El pasado de Pablo Maggio, lo convierte casi automáticamante, de supuesto defensor de la ley a acusado… Su foja de servicios tiene condimentos de prontuario y sus clientes lo buscaron durante décadas, por su mejor condición: un polifuncional «sacapresos» vip. Trabajó durante años, intentando impedir que avancen causas por narcotráfico, lavado de dinero o violaciones a los derechos humanos.

Maggio representó en 1999 al empresario inmobiliario marplatense Nicolás Di Tullio, quien había recibido casi 12 millones de dólares en una cuenta del Citibank de Nueva York, sin poder explicar su procedencia. Di Tullio fue vinculado con el lavado de activos del narcotráfico y señalado como operador del cártel mexicano de Juárez.

Pero Maggio no solo defendía al titular de la cuenta, también era el abogado de la filial del Citi, en la que se encontraba depositada.

El caso fue muy importante y finalmente activó un subcomité del Senado de EE.UU., que terminó investigando actividades ilícitas en 12 bancos norteamericanos.

Pedro Pou, presidente del Banco Central entre 1995 y 2001, contrató a Federico Maggio, hermano de Pablo, como perito en una causa que llevaba el juzgado federal de Gustavo Literas contra el ex banquero Raúl Moneta, por sus vínculos con el Federal Bank de Bahamas, también por lavado de dinero. Federico, contador de profesión, trabajaba para el estudio de su hermano.

Maggio tiene un estudio junto a los hermanos Ricardo y Daniel Saint Jean, hijos del general que fue gobernador de Buenos Aires en tiempos de Videla y sobrino del ministro del Interior de Galtieri.

El general Ibérico Saint Jean, el que eligió a Ramón Camps como jefe de la policía bonaerense, se jactaba de haber desaparecido a 5 mil personas y sostuvo en 1977: «Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a sus simpatizantes y por último a los indiferentes y a los tímidos».

Su hermano Alfredo, fue el encargado de reprimir la marcha a Plaza de Mayo de los trabajadores que encabezó Ubaldini, en reclamo de «paz, pan y trabajo» del 30 de marzo de 1982 e integró el gabinete de la dictadura, hasta la finalización de la guerra de Malvinas. El general de Brigada, había dicho que aquella histórica movilización, no había sido un acto terrorista, pero «fue una verdadera gimnasia subversiva».

Maggio integró la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, grupo que defendía a los culpables de delitos de lesa humanidad y que en 2010, publicó una solicitada repudiando que ya no existan las leyes de perdón para los genocidas, los únicos instrumentos capaces de «consolidar la paz interior», en la Argentina.

Don Pablo Maggio, quien fue durante gran parte de su vida, un abogado que transformó al victimario en víctima, ahora aparece vinculado a los fondos buitres; sumándose a los letrados del Partido Republicano.

A raíz de una causa abierta por una denuncia mediática en la Argentina, Maggio se presentó ante la Justicia de Nevada en los Estados Unidos, como experto en legislación argentina y perito de Paul Singer, para intentar embargar los activos de Lázaro Báez. Paralelamente, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, analizará mañana un pedido de embargo de fondos del Banco Central realizado por los fondos buitres que lideran Paul Singer y Kenneth Dart.

En síntesis, el pasado de Pablo Maggio, lo convierte casi automáticamante de defensor en acusado…

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