La Argentina quebrada de Milei, sostiene su guión ficcional a fuerza de una escalada de préstamos de distintos tamaños, que por volumen y tiempo, conforman un proceso tan inédito como peligroso. En este momento está operando su quinto salvataje en nueve meses, de la mano de dos aliados fundamentales: el campo y las grandes corporaciones.
En abril del año pasado recibió por orden de la Casa Blanca, un préstamo del Fondo Monetario Internacional por 20 mil millones de dólares. Luego en septiembre, el Tesoro de los Estados Unidos le habiltó un swap por otros 20 mil. En octubre, Bessent aportó casi dos mil millones para frenar una corrida cambiaria antes de las elecciones de medio término. Y finalmente el pasado 9 de enero, un consorcio de seis bancos internacionales, pusieron tres mil millones para pagar intereses y capital de la deuda.
Más o menos 45 mil millones de dólares, impulsados en un 90% por Estados Unidos y el resto lo puso extrañamente, en este contexto geopolítico guerrero impulsado por Trump, la banca oficial china.
Ahora Caputo está «alquilando» reservas para seguir tomando deuda a gran escala en el mercado, bajando el riesgo país (el último viernes llegó a un piso de 546 puntos, un dato que no se registraba desde hacía siete años). Pero gran parte de esos dólares son aportados por la cosecha y otros negociados con empresas privadas, que salen a buscar deuda externa y lo cambian por Obligaciones Negociables del Estado.
Todos juegan con fuego, porque el endeudamiento del sector privado alcanzó el año pasado el récord de 26 mil millones de dólares y en enero ya supera los 1.000 millones de dólares.
En este juego perverso de mostrar números intachables hipotecando el futuro, el gobierno copió el manual de estilo de la última dictadura con Suárez Mason, cuando el «Proceso» trajo cinco mil millones de dólares en créditos a nombre de YPF. El respaldo de Vaca Muerta es la mejor garantía propietaria, que Milei tiene para mostrar ante los usureros y la está activando. Sin embargo el balance de la empresa del trimestre julio, agosto, septiembre de 2025, confirmó una pérdida de casi 200 millones de dólares y una deuda que supera los 9.500…
Desde que comenzó la liquidación del agro de la mano del trigo, Economía acumula unos 100 millones de dólares diarios; mientras que Telecom, Banco Macro, Loma Negra y la petrolera estatal, ya aportaron cerca de dos mil.
La «contabilidad creativa» del Toto acumula préstamos en el país, de los privados que en el exterior jugaron como testaferros y después le dice al Fondo que por fin en poco más de dos años, cumplió la promesa de acumular reservas. Lo que no le blanquea a los argentinos, es que esa guita la van a pagar sus hijos, nietos y bisnietos.
Ante la muerte por decreto de la economía real y sin recursos genuinos, ya podemos hablar de cinco salvajes en un nueve meses. Armados con distinta arquitectura mesadinerista y tomando dolares estatales y privados, esos pagarés le permiten continuar con su relato político al oficialismo. Paralelamente, al Gobierno solo lo quedan dos fuentes de recursos «nacionales»: privatizaciones y «ajustar el ajuste». Para hacer caja en el corto plazo con el patrimonio nacional y la caída de la calidad de vida de millones de argentinos, Caputo-Milei armarán un nuevo capítulo del salvataje local que los mantiene a flote hace dos años, mientras el pueblo argentino está en el fondo del mar.
Editorial del lunes 26 de enero de Gustavo Campana, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

