Después del triunfo ante Egipto, el Gordo Dan publicó en redes: «Les duró poco la alegría a los kukitas». Es el mismo tipo que a principios de mayo, en medio del escándalo Adorni y ante la necesidad de contar con una manada de elefantes que tapen el escándalo, se preguntaba desesperado por twitter: «¿Cuándo arranca el Mundial?»…
Cada vez que sacan la cabeza del agua a un segundo de ahogarse, fingen demencia. Como si nunca hubieran escuchado «cascada, pen drive, parrilla a control remoto, escribana, jubiladas, Indio Cuá, piso en Caballito, Punta del Este, Aruba, Llao Llao o flipper de Los locos Adams»; los libertarios hablan por estas horas con muchísima naturalidad, de un muy apurado operativo reelección. Aseguran que la campaña política ya empezó y van por la reforma de la carta orgánica del Banco Central.
El presidente espera a Kristalina para que el Fondo inaugure los discursos pensando en el 2027 y está armando las valijas para visitar a la actualización del Plan Cóndor: primero Bolsonaro, después Keiko y finalmente Colombia.
El oficialismo discursea como si sobraran los motivos para cuatro años más de este vía crucis. Se golpean el pecho porque están convencidos que Adorni ya es historia y que la causa Libra está muerta para siempre.
Sus usinas mediáticas cuentan con lujo de detalle el plan electoral y hablan de eliminar las PASO para terminar con el peronismo; con el mismo tono que utilizan para el pronóstico del tiempo. Caputo sostiene que tiene vía préstamos nuevos, los dólares necesarios para pagar deuda vieja, como si ese dato ruinoso agregara un plato más de comida en las mesas del pobrerío. Subrayan que no tienen importancia el cierre de 31 mil unidades productivas, porque se van a crear muchísimas más y que los 330 mil desocupados, en algún momento se van a ir a laburar a Vaca Muerta. Aseguran que está controlado el riesgo de corridas bancarias o cambiarias, como si con esa sentencia, los asalariados dejaran de tarjetear para comprar comida.
Juran que desde abril estamos viviendo los mejores 18 meses de la historia, aunque no se note demasiado y que la reforma laboral aprobada hace cinco meses, mucho más temprano que tarde, va a empezar a demandar una cifra récord trabajadores. Están convencidos que el relato con la zanahoria futurista como principal protagonista, alcanza y sobra para arrearnos al matadero y maquillar dos años y medio de destrucción. Siguen avanzando mucho, mientras nosotros retrocedemos demasiado.
Mientras tanto la derecha local, nunca argentina, cocina la extranjerización a pedido del norte, de cada metro cuadrado del país y la Casa Blanca empieza a blindar en silencio, la estrategia de la entrega. Dentro de dos días, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, se reunirá en una cumbre en Washington con más de 60 países, entre ellos Argentina, para coordinar una respuesta contra lo que la Casa Blanca bautizó como el «resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda». Algo así como una reunión de «Los Cazafantasmas» globales, para crear el miedo que será insumo de represión cercana.
Estados Unidos redactó la actualización de una estrategia antiterrorista firmada por Trump en mayo, orientada a organizaciones descriptas como «antiestadounidenses y anarquistas». Según el «Washington Post», diplomáticos europeos temen que la Casa Blanca amplíe la definición legal de «organización terrorista», para vigilar ciudadanos opositores, propios y ajenos.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, describió el fenómeno como «una amenaza antigua que resurge con fuertes vínculos transnacionales», una frase que coloca en el catálogo de la subversión, a organizaciones simplemente opositoras en plena reconfiguración geopolítica sobre los recursos estratégicos de América Latina.
Una vez la victimización del poder, el monstruo dice que tiene miedo para consolidar control, silenciar al otro y limitar derechos y garantías de todos. Paralelamente, volvió la guerra en Medio Oriente para que el sheriff del planeta y «empleados del mes» como el presidente argentino, nos aseguran que están en una cruzada para defender al mundo libre. Lo seguirán intentando, por lo menos hasta el 3 de noviembre, cuando el futuro de Trump cuente como será el de Milei.

