Según el Indec, la primarización de las exportaciones argentinas avanzó con muchísima fuerza en 2025. La soja representó casi el 25% de las exportaciones (9% más que en 2024) y se desplomaron casi todas las exportaciones industriales. Las de origen agrario y pesquero, superaron el 48% de las ventas al exterior y en segundo lugar el complejo petrolero-petroquímico, con el 13,5% del total.
La industria automotriz que había tenido una participación del 11,3% en las exportaciones de 2024, bajó al 10% en 2025 y la textil, exportó en el año pasado un 7,5% menos que en el 24.
La Argentina incompatible con el futuro, concentra sus importaciones en bienes de consumo, en lugar de adquirir bienes de capital para mejorar la producción local. En 2025 los bienes finales fueron casi el 25% del total importado, dos puntos por encima de las cifras de la convertibilidad (1992-2001). La importación de insumos productivos y piezas para bienes de capital, cayó 17%.
El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC, dijo que la economía argentina creció 4,4% el año pasado, por lo tanto, las importaciones quintuplicaron al crecimiento de la economía.
La actividad industrial cerró 2025 casi 11% por debajo de los niveles de mediados de 2023, mientras que el comercio retrocedió 5%, amortiguando su caída con la venta de productos importados.
La Argentina incompatible con el futuro, subsidia ilógicamente con importaciones de consumo, a la industria de los países centrales y mientras este absurdo avanza, padecemos una estructura de precarización e ingresos insuficientes, que solo funciona como mecanismo de disciplinamiento social. Esto lo sostiene el Boletín Sociolaboral del tercer trimestre del año pasado, del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas: «El gobierno profundizó la crisis que generó, instalando que el problema laboral argentino es el exceso de derechos.
Una economía reprimarizada, que mata a su industria y auspicia a la especulación financiera, no puede generar empleo de calidad; sólo expande la precariedad y la insuficiencia de ingresos. La reforma laboral legaliza lo clandestino, consolida un mercado de bajos salarios y alta rotación y profundiza la desigualdad de poder que ya muestran estos indicadores.
El objetivo libertario es institucionalizar los fraudes y las relaciones laborales clandestinas, debilitando la acción colectiva de la defensa sindical y consolidando la desigualdad estructural entre trabajador y empleador.
La precarización, es un patrón de funcionamiento: la informalidad total supera el 43%; pero entre asalariados jóvenes sube al 62,5%.
El cuentapropismo representa cerca de un cuarto del empleo y, dentro de él, 64,6% es informal (autoempleo de subsistencia). En términos ampliados, la precarización alcanza al 44% de la fuerza laboral y trepa a 72% en jóvenes.
La desocupación + subocupación, es del 17,4%, pero la presión efectiva sube a 22,7% porque incluye a ocupados que buscan otro trabajo. La desocupación no tiene freno, es una constante: tres de cada 10 buscan hace más de un año. Golpea con fuerza a los jóvenes (17,3% entre 18 y 24)».
Sobre jornada laboral, el informe sostiene que tres de cada 10 ocupados ya trabajan más de 45 horas, es decir, la sobreocupación alcanza al 28,2% (más de 5,5 millones).El ingreso promedio es de casi 926 mil pesos, pero el del asalariado informal roza los 554 y del cuentapropista informal 454 mil. Ante estas cifras el pluriempleo no es una opción y es estrategia de supervivencia en más del 11% de los ocupados (mujeres 14%). El sostén del consumo se desplazó al endeudamiento: 38% gastó ahorros; 17% pidió a familiares/amigos; 16% recurrió a bancos/financieras y 51% usó tarjeta o fiado.
Fracasaron en la macro, tomando deuda permanentemente y fracasaron en la micro, agregándole 10 días más al mes de los asalariados. Construyeron en dos años un país incompatible con comer, pagar servicios, alquilar y consumir artículos primarios para sobrevivir. Mientras tanto, quema miles de millones de dólares en importaciones y le da una manito al mundo desarrollado. Pero te hace creer que el problema, era el exceso de derechos laborales…

