Los datos que arrojó el último Informe sobre Bancos que elaboró el Central, hablan de esa maldita economía real, que incomoda tanto al oficialismo. Se trata de esa realidad que solo es invisible para los ojos del Gobierno. Una verdad que molesta, incomoda; que irrumpe como el tío borracho del casamiento en una reunión con el Fondo Monetario, justo cuando le están contando que la Argentina está perfecta y que si alguno protesta, en realidad «se queja de lleno»…
El Banco Central expuso las deudas que comprometen el futuro de las familias asalariadas, ese detalle minúsculo que no conmueve ni al presidente, ni a su ministro de Economía. Los dos grandes referentes del bolsillo del país, hace casi 20 meses que le hablan con exclusividad a los mercados. No les interesa ni la industria, ni el trabajo argentino y fomentan como animadores de televisión, a la timba financiera, la fuga y la evasión fiscal. Por lo tanto, esos números que detallan la crueldad que sufren millones de argentinos ante el usurero en sus distintas formas, buscando sobrevivir en el presente, a cambio de hipotecar su futuro; son considerados por los libertarios como «apuntes privados, no relacionados con el Estado».
El documento oficial tiene datos de mayo, por lo tanto muestra cifras viejísimas, porque el ritmo de la caída en los últimos dos meses, se aceleró de manera brutal. Esa radiografía del quinto mes del año, actualizada al 18 de julio, seguramente cuenta un cuadro muchísimo más complejo.
En los últimos 12 meses, se duplicó el incumplimiento de los compromisos con el pago de tarjetas y creció la toma de préstamos personales y cheques rechazados. La mora en los créditos al consumo roza el 5%, cuando el año pasado era del 2,8%.
Paralelamente, la consultora EcoGo registró un alza en la cantidad de créditos en situación irregular, otorgados a las familias por las entidades financieras no bancarias; esas que no están en la City, sino a la vera de la estación de tren. El porcentaje de esos préstamos en situación de mora es del 13% y hace un año era de poco más del 8%.
Estos prestamistas con mostrador, son los únicos salvavidas que tienen a tiro las familias que no pueden acceder al sistema bancario tradicional y por supuesto, las víctimas forman parte de la población que tiene más posibilidades de caer en mora.
El crédito otorgado por los no bancarios, aumentó 6,4% en mayo con relación a abril y acumuló un alza interanual del 96%. Mientras tanto, crece el peso de las deudas en estos hogares sin acceso a los bancos. En mayo, la «deuda externa» de las familias de cuentapropistas y trabajadores informales, pasó a estar por arriba de sus ingresos mensuales. Lo que deben, superan a lo que ganan por 30 días de trabajo. Pero la tendencia es ascendente y se encamina hacia los niveles de la pandemia.
Mientras tanto, el «carnaval carioca» de las importaciones aumentaron un 35,9% interanual y ya sumaron en el año 6.370 millones de dólares.
Mientras tanto, el dólar oficial cerró ayer a 1.290 pesos para la venta, luego de que el Gobierno interviniera con una montaña de billetes para bajar su valor después de llegar a 1.300.
Mientras tanto, Caputo quema más de 2 mil millones de dólares diarios con una tasa del 40% anual, para absorber los pesos que quedaron flotando en los bancos, cuando desarmaron Letras Fiscales de Liquidez e intentaron cambiarlas por Lecap. Ese es el problema.
Como dice el gran Saborido, conocemos a la termocupla cuando se jodió termotanque, no antes. Y entonces ahora, con el agua al cuello y la heladera vacía, corremos la coneja sabiendo que es inalcanzable. Mientras tanto, una manada de elefantes pasa detrás nuestro y nadie ve, ni escucha nada. Es más, uno se dio vuelta y dijo, «que lindo mirá…, elefantes cruzando la calle»; porque en lugar de indignarse, resulta que algunos naturalizan demasiado lo intolerable…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Viernes 18 de julio de 2025
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