Por ahora tienen Transener como nave insignia, la compañía de transporte de energía eléctrica en alta tensión, que lidera el servicio en todo el país; pero parece que siguen con hambre. Los amigos de Santiago Caputo, con el que compartieron infancia y adolescencia en el country «Martindale»; quieren más.
Los que controlan la cadena energética argentina (generación, transporte y distribución) y tienen pozos maduros de YPF en Santa Cruz, ahora sueñan con el Belgrano Cargas, anhelan Aguas Argentinas y fundamentalmente, fantasean con quedarse con el 50% del río Paraná.
Por las dudas, los Neuss crearon «Minerales del Norte», para no quedarse afuera de contratos de exploración, explotación y comercialización de recursos minerales argentinos. Saben de esas apuestas oportunistas, porque durante el gobierno de Macri y por medio de «Harz Energy», invirtieron en parques solares.
A partir de diciembre del 23, se quedaron con un tercio del Grupo Edison, que controla distribuidoras eléctricas de Tucumán y Jujuy; manejan Líneas de Transmisión del Litoral SA y la generadora hidroeléctrica Cempsa, en Mendoza. Controlaban Edersa, en Río Negro y ganaron la privatización de la represa Alicurá.
Saben que la Argentina de Milei está de oferta, que el gobierno libertario quebrado, necesita hacer caja ahora rifando el patrimonio público y tienen una fortuna para convertirse en los grandes ganadores de las privatizaciones del siglo XXI.
Hay un problema, el resto de los dueños de la Argentina aesguran que nadie crece tanto en tan poco tiempo, si no corre con el caballo del comisario y en la interna de la derecha, algunos se la tienen jurada.
Todos saben que se está armando un pliego a medida de los Neuss en la Hidrovía, para sacar del medio a cualquier oferta china.
Recuerdan que cuando se llevaron Transener, dos veces se cayó el sistema en la apertura de sobres cuando estaba por ganar Central Puertos y cuando volvió la luz, milagrosamente la mejor propuesta era de los Neuss.
El «poder real» siempre quiere ser gobierno, para quedarse con el Estado sin intermediarios y los hermanitos Juan y Patricio Neuss, de la mano del «memenismo residual» que cultivan los libertarios, amenazan con quedarse con la porción más jugosa de la Argentina que salió a la venta.
Los que hicieron la guita a partir de elaborar gaseosas de pomelo y naranja hace 120 años, conformaron un imperio que creció cuando sin abandonar el negocio original, pusieron huevos en otras canastas.
El creador de esta historia fue el químico alemán Herman Neuss, que llegó a Buenos Aires en 1891; pero su hijo Jorge dio el gran salto, cuando comenzó a generar contratos de servicios con Aerolíneas Argentinas y Ferrocarriles. Después creó «Glacco» una petrolera que hacía trabajos de perforación para YPF y por último, se asoció a la financiera «Suiza Goldhill».
Don Jorge comprendió perfectamente lo que quería decir Carlitos Marx, cuando sentenciaba que el «capital es acumulación», porque un día el negocio es hacer gaseosas y más tarde puede ser el petróleo o la timba financiera.
Hoy los nietos del viejo químico, son carne y uña de Caputo Jr. y avanzan a paso redoblado, para hacer negociados con «la nuestra»: con nuestras riquezas naturales, con nuestro patrimonio y con nuestro río Paraná.
Se ilusionan con ser propietarios de los 3.400 kilómetros de una de las rutas fluviales más importantes del mundo, que permite la navegación continua entre puertos de Argentina, Brasil, Bolivia Paraguay y Uruguay. Son socios locales en este gran negocio para ellos y terrible pérdida de soberanía para nosotros, con Grúas Román y fundamentalmente, con el grupo «(Yan) Jan de Nul», la empresa belga que busca conservar la concesión que tiene desde 1995.
Los Román ahora se hacen llamar «Ciencia al Servicio del Movimiento», pero son los mismos que nacieron de la mano de Alfredo Román, el «zar de las grúas».
En 2023, los Neuss a través de «Woden Energía», aportaron a la campaña electoral de Patricia Bullrich. Dos años después, invirtieron 35 millones de pesos en La Libertad Avanza, para las elecciones de medio término. Por eso ahora piden que los corruptos que se hacen llamar políticos, devuelvan los favores…
Editorial de Gustavo Campana del Martes 12 de mayo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

