El por entonces senador radical Ernesto Sanz, arrancó este capítulo de la viejísima batalla cultural sembrando en mayo de 2010, que la Asignación Universal por Hijo, «se está yendo por la canaleta de la droga y el juego». Lo siguió Alfredo de Angelis, cuando dijo que la AUH restaba mano de obra en el campo, porque los padres estaban obligados a mandar al colegio a sus hijos.
El posgrado en insensibilidad, llegó de la mano de González Fraga, aquel que instaló en mayo de 2016 que en los 12 años de kirchnerismo, la población respiraba irrealidad en la «burbuja del crecimiento populista»; que a un ejército de millones de engañados les «hicieron creer que un empleado medio, podía comprarse celulares e irse al exterior». El mecenas de Vicentin con la tuya, que hoy está imputado por fraude millonario contra el Estado durante el gobierno de Cambiemos y tiene todos sus bienes fueron embargados por la justicia; agregó en esa histórica declaración radial, que entre 2003 y 2015 se alentó el sobreconsumo y un asalariado estaba convencido que tenía derecho a comprar plasmas, autos y motos.
En simultáneo con esa declaración de principios medieval, padecíamos el resultado ruinoso de los tarifazos de Aranguren, ese asalto institucional al bolsillo obrero, que promedió en los servicios de energía un aumento del 2000%. Ese robo generó un drama material en los trabajadores, pero una derrota política mayúscula, cuando lograron que en la cola de la verdulería, comenzara a repetirse el nuevo mantra de los pobres: «La verdad, pagábamos muy poco».
Por supuesto, estos filósofos contaban con usinas mediáticas que siguen generando en tiempo presente, que el del salario mínimo haga discursos en el tren con diccionario de gerente.
Macri apareció hace poco para resumir a todos estos pensadores y para que nadie tenga dudas, tiró que «un pobre de hoy vive mejor que un rey de hace cien años».
A partir de Milei nació un concepto complementario de aquel cinismo de máxima pureza, que a lo largo del tiempo fueron sembrando los enemigos del pueblo. Con el gobierno libertario, toda la inversión social pasó a ser innecesaria, prescindible e inútil.
Para los libertarios, porque en esto el presidente no está solo, los seres humanos fueron consagrados como insumos de la economía y decretaron que hay abandonar en la banquina de la vida, a todos los que no sumen en la cadena productiva.
Desde diciembre del 23, Milei eliminó 211 programas públicos y redujo la inversión pública que en algunos sectores significaba sobrevida, en 2,3 billones de pesos.
Comenzó su plan abandónico, eliminando la obra pública. Generó una reducción tan histórica como ridícula, de proyectos de infraestructura. Paralizó por superfluas, obras de agua potable, saneamiento y repavimentación de rutas a nivel nacional. Eliminó o dejó en estado vegetativo, a más de 10 programas sociales que calificó con innecesarios y freno a planes de asistencia y economía popular.
En salud se quedó con el recorte asesino de los fondos para la cobertura de medicamentos oncológicos y tratamientos de VIH, tuberculosis y lepra.
Un trabajo del Centro de Estudios Legales y Sociales, basado en un pedido de acceso a la información pública, presentado en marzo ante la Secretaría Nacional de Discapacidad; dice que a casi un año de la Ley de Emergencia, el Gobierno de Milei otorgó poco más de 8.600 pensiones y recortó más de 110 mil.
Más de 227 mil personas ciegas, sordas o con discapacidad intelectual o motriz, todavía esperan una resolución positiva a su pedido de obtener el beneficio, pese a que ya presentaron todos los documentos requeridos.
Milei y compañía desfinanciaron el Fondo de Compensación Salarial Docente, el Plan Nacional de Alfabetización y frenó las obras de infraestructura en los tres niveles.
En Género y Diversidad, el recorte roza el 90% del presupuesto que era asignado a políticas de prevención y protección contra la violencia de género.
El dato complementario a este repaso de la condición abandónica del gobierno con el voto que lo llevó a Rosada, es el crecimiento estimulado de la informalidad laboral. Trabajar en condiciones precarias, informales y sin derechos; ya es la nueva regla del presente argentino. Entre comienzos de 2025 y el primer trimestre de 2026, se profundizó la crisis y se perdieron 196.000 puestos asalariados formales. En ese lapso, se institucionalizó que el empleo registrado es y será reemplazado por actividades de subsistencia.
El mejor resumen del resultado de dos años de políticas libertarias, en el día a día de los nadies, es la soledad a la que fueron condenados por el gobierno, condición de náufrago cíclico a la que te condena la derecha local, nunca argentina. Como decía Pino, estás «solo y al costado, como un cero solo, al que marginaron y resiste solo. Lejos y perdido, como un perro lejos, voy contra el olvido rastreando mis huesos». Ese exilio de tus derechos a la que condenó el «poder real», se combate con el «héroe colectivo», como el gran Oesterheld le hizo gritar a Juan Salvo.
Editorial de Gustavo Campana del jueves 9 de julio en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales)

