Palabras dedicadas, fundamentalmente a los que hace un año cuando ya se habían cumplido los primeros 12 meses de Milei en la Casa Rosada, todavía sembraban el «hay que darle tiempo». A los que te pedían paciencia, en medio del ajuste y la represión, porque «en 10 años seremos como España, en 20 como Alemania o Italia y en 30 como Estados Unidos»; aunque otro día al Javo de las predicciones, le pintó que en «45 años seremos como Irlanda y dos tercios de la mejora ocurrirán en los próximos 15».
Mensaje dirigido a los que decían con mucha certeza a fines de diciembre del 24, «a mí no me va a pasar nada, porque todos los día me levanto para ir a trabajar» y a los veteranos que sin memoria, planteaban que «después del ajuste viene la prosperidad».
Vamos entonces, con «Instrucciones para enfrentar un relato gubernamental de triunfalismo absurdo, que a pesar de todo sigue levantando banderas de bonanza irreal y prometiendo para el futuro que nunca llega, un paraiso libertario.
Funcionarios que están festejando con una sonrisa de oreja a oreja, cómo llegaron a fin de año después de haber empobrecido a la mayoría y de generar una Argentina en terapia intensiva. Una fiesta tan ridícula, como pasajera; basada en números que enriquecen a la economía concentrada, mientras le quitan el pan de la boca a decenas de millones de seres humanos.
Muy lejos de hacerse fuertes con medidas progresivas que apuntalen su futuro, el oficialismo que gobierna exclusivamente para millonarios, sigue vivo gracias a gozar de impunidad mediática y judicial y por decisión de los dialoguistas que le bancan cualquier cosa en el Congreso.
Milei no depende de sí mismo, necesita de un montón de resultados ajenos. Lo sostiene el odio de su nucleo duro y la esperanza religiosa de sectores que lo votaron depositando en su verdugo, bronca y sueños.
Gobierna la Argentina un modelo económicamente INADMISIBLE en democracia, porque está pensado con la gente afuera.
El modelo Milei es INSOSTENIBLE en el tiempo, porque no puede apuntalar sus números positivos de plástico, ajustando eternamente salarios y jubilaciones; porque no se puede disciplinar con amenazas a muchos todo el tiempo; porque mostrar a los resultados de la especulación financiera, como derrame de felicidad al pueblo, solo resiste un rato.
Una ideología INCOHERENTE, porque es intervencionista pintada de libertaria que llegó a tener superpoderes, solo cuando hay que regular privilegios, pisar paritarias o contener al dólar con reservas. Es Estado presente, para limitar el Congreso con decretos y vetos, para blanquear la guita de los evasores, para reimplantar el Impuesto a las Ganancias, para soñar con jueces de la Corte por decreto, para criminalizar la protesta social, para bajar el presupuesto de la universidad pública y la ciencia, para no entregar alimentos a los comedores, para quitarle remedios a los viejos, para sacarle subsidios a los discapacitados y para convertir a los bienes de la Argentina, en un negocio inmobiliario para amigos.
Un planteo internacional ILOGICO, porque ante un mundo que gira hacia un proteccionismo total, rifó todas las defensas de los recursos naturales y nos regaló a la voracidad de los más fuertes.
Un plan de negocios totalmente REFUTABLE desde la experiencia histórica, porque los otros tres modelos neoliberales anteriores, se basaron en los mismos objetivos y siempre terminaron igual: industricidio, desocupación superior al 20%, deuda externa impagable y fuga monumental de capitales.
Un club de amigos donde se mezclan APOLOGISTAS de la última dictadura, NEGACIONISTAS del cambio climático, TERRAPLANISTAS y ENEMIGOS de los derechos de la mujer.
Dos razones sostienen a Milei. Estará de pie, hasta que el «poder real» lo decida. Mientras el 20% siga facturando en la transferencia de recursos, gozando de privilegios y participando de negocios incompatibles con la democracia; seguirá contando con el apoyo de un capital que finge demencia y aplaude.
La otra llave la tenemos nosotros. Porque gobierna la Argentina un modelo político, que se planta a la derecha de todas las experiencias liberales elegidas en las urnas; que avanzó mucho, quizás porque nosotros retrocedimos demasiado».
Palabras dedicadas a los deshistorizados, a los desclasados; mensaje para todos los que fueron avisados que el problema era el plan y que si Milei repetía a Martínez de Hoz, Cavallo y Caputo (solo tres para sintetizar a todo el staff neoliberal de los últimos 49 años), podíamos contar el final del cuento sin pasar por había una vez».
Acabo de sintetizar el editorial del jueves 26 de diciembre de 2024. Solo falta agregar el «Relaciones carnales II» con Trump, aunque ya el presidente argentino había declarado su amor al fascismo de Trump y Netanyahu.
A todos, a los que militan el proyecto de país y a los cultores del modelo de colonia, es imprescindible recordarles que «en el pasado están guardados todos los secretos del presente y el futuro.
Y como decía el compañero Bertolt Brecht, «Cuando los que luchan contra la injusticia están vencidos, no por eso tiene razón la injusticia. Nuestras derrotas lo único que demuestran, es que somos pocos los que luchan contra la infamia. Y de los espectadores, esperamos que al menos se sientan avergonzados».

