Futuro imperfecto: Precarización laboral y profundización de la crisis

Mientras Argentina camina hacia un histórico retroceso de derechos laborales, encabezados por la reducción del costo del despido, la jornada laboral esclavista, las anti-vacaciones y la negociación individual con el patrón; los números oficiales son cada vez peores. El mismísimo Indec que mide mal la inflación para obtener números falsos de pobreza, cuando después entrega lo que cuesta la canasta para no ser indigente, queda enredado en un sincericidio involuntario.
Sus datos gritan que la suma de precarización total del obrero y la profundización de la crisis económica, proyectan a corto plazo un callejón sin salida para el Gobierno y en el mientras tanto, un tiempo de sufrimiento extremo para el trabajador.


El informe de evolución de las canastas del Indec, mide los umbrales de indigencia y pobreza y en los números de enero, la evolución de los precios de las canastas Básica y Total, superaron al Indice de Precios al Consumidor del 2,9%. Un dato que se sostiene en crecimiento, desde mediados del año pasado.
La Canasta Básica Alimentaria, la que contiene las calorías que necesita una persona para no estar en una situación de desnutrición, trepó en enero un 5,8%, exactamente el doble de lo que marcó el IPC. En el primer mes de 2026, un adulto necesitó más de 200 mil pesos para eludir la indigencia y una familia compuesta por dos adultos y dos menores, casi 624 pesos.

La Canasta Básica Total, aumentó un 3,9% en enero. Superó los 440 mil pesos para un adulto y alcanzó 1.400.000 para una familia tipo.
Con relación a la involución de los salarios de diciembre, los sueldos subieron un 1,6% cuando los precios crecieron un 2,8%; por lo tanto en el último mes del año pasado, los asalariados resignaron más de un punto de ingresos.
A nivel interanual, la suba de precios marcó un 31,5% mientras que los salarios registrados lo hicieron en un 28,8%. Contradiciendo el relato oficial, los salarios perdieron un 2% de su poder adquisitivo durante 2025.

Más datos del Indec. El uso de la capacidad instalada en la industria manufacturera, volvió a retroceder en diciembre del año pasado y cerró el año en 53,8%. Tercer descenso mensual consecutivo y el nivel más bajo desde marzo de 2024, cuando había tocado un piso de 53,2. Apenas un poquito más de la mitad de la capacidad productiva instalada se encuentra en uso, en un contexto de demanda interna en terapia intensiva e invasión de importados.
Cuando escapamos del promedio, encontramos algunos números de terror. La industria automotriz tiene una utilización de apenas el 31,2% y casi el 70% de las máquinas apagadas.
En este contexto, la falta de trabajo será una ola que tapará las actuales discusiones retrógradas del Congreso y todos los que aprobaron la explotación laboral, tendrán que decirle a millones de argentinos, que con o sin leyes protectoras, ninguno de los dos tendrá laburo.
Los que antes tenían derechos, dejarán de tenerlos. Los que no los tenían, tampoco los conseguirán en el futuro; pero a los dos los unirá mucho más temprano que tarde, la imposibilidad de sobrevivir.

Es muy extraño, pero en este enfermo presente argentino, la palabra igualdad cobrará sentido para los que están fuera del sistema, cuando todos lleguemos a 0 y no cuando ellos recuperen la dignidad. Se abren las puertas de un ciclo de autodestrucción, donde los precarizados necesitan que todos lo sean, para sentir que existe «justicia»…
La reforma laboral volverá a fracasar, simplemente porque Argentina ya tiene niveles de precarización laboral superiores a los esperables para una economía de su tamaño y el proyecto está pensado para convertir en regla lo que hoy es estafa. La desregulación del mercado que implantó la “Ley Bases” hace dos años, consiguió un 43,3% de informalidad. El país que promete la flexibilización, ya existe.
En ese marco de indefensión, hay que agregar que un salario cada vez más desvalorizado y aumento de la desocupación. ¿Quién saldrá en defensa del trabajador ante el ataque de la sociedad Gobierno-Empresarios? Nadie.
Los libertarios crearon como enemigo número uno a la «casta política» y en el ajuste fueron por los hombres y las mujeres de a pie. Ahora hablan de «casta sindical» y en el «ajuste del ajuste», dejarán en la indigencia a los laburantes.

Editorial de Gustavo Campana del viernes 13 de febrero, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).