EL NUEVO JEFE DE REDACCION (Prohibido amanecer AM750, 25 de noviembre de 2014)

Militante de Guardia de Hierro en los ’70, número dos de la Secretaría Legal y Técnica durante el menemismo y uno de los nombres que Carlos Corach escribió en aquella mítica servilleta… En el presente, el juez federal Claudio Bonadio, es el magistrado más cercano a Sergio Massa.

El dueño de este currículum tan particular, ayer sumó otro rol a su foja de servicios: se convirtió en el jefe de redacción de Clarín y La Nación. Encuestas con números negativos de una oposición sin rumbo, dirigentes que alimentan todos los días un conventillo cada vez más confuso y propuestas de gobierno inconfesables; requerían de un día de furia judicial para reinstalar los fantasmas contra el oficialismo y paralelamente, congelar la caída de los candidatos de la derecha.

Con dos decisiones mediáticas, Bonadio levantó la polvareda que buscaba: a raíz de una denuncia de Margarita Stolbizer, por orden del fiscal Carlos Stornelli (ex jefe de seguridad de Boca) y con la custodia de la Policía Metropolitana, requirió información en las oficinas de Hotesur en Buenos Aires y citó a declaración indagatoria al titular de la Procelac, Carlos Gonella.

Los medios opositores disfrazaron el procedimiento de «allanamiento», sembraron todo tipo de sospechas sobre la presidenta y su hijo y rescataron la hipótesis de la diputada del GEN: «Posiblemente esto oculte los negocios de Cristina, con Lázaro Báez».

El segundo capítulo de «Bonadio en acción», casualmente fue manchar a uno de los organismos que está trabajando en la lucha contra la fuga de divisas, el verde ilegal, la operatoria de las cuevas, las corridas cambiarias y la dolarización de la economía cotidiana. Citó a declarar, el martes 25 de noviembre, al titular de la Procelac, tras rechazar una recusasión en su contra. También convocó al fiscal en lo penal económico, Emilio Guerberoff, en el marco de una causa por presunta «violación de secretos» en los casos que investigan.

Tiempo de hablar de Bonadío… Se trata de uno de los jueces federales que más causas afrontó en su contra en el Consejo de la Magistratura. Entre los años 2000 y 2012 acumuló un “prontuario” de 47 procesos entre las que se incluyen denuncias por presunto mal desempeño de sus funciones, incumplimiento de los deberes de funcionario público, amenazas, violación de las garantías constitucionales, manipulación de la investigación e incumplimiento de las garantías de defensa en juicio.

Destruyó todas las causas que complicaban al ex interventor del PAMI, Víctor Alderete, en múltiples casos de corrupción; trabajo por el cual la Oficina Anticorrupción lo acusó de realizar “manejos sospechosos” para beneficiar al ex funcionario.

Estuvo acusado ante el Consejo de la Magistratura por «excesivas e injustificadas demoras», en una causa que investigaba el envenenamiento de un grupo de hemofílicos que se contagiaron de sida y hepatitis por recibir un coagulante contaminado. Una historia que prescribió, cuando un sector de la Justicia quería investigar su  actuación «temeraria y negligente», en el caso.

Este compañero de ruta en la militancia, de Miguel Angel Toma (otro menemista que colabora con Massa), se convirtió en juez cuando Menem y Corach, determinaron que los seis juzgados federales porteños, pasaron a ser doce y cubrieron esos cargos con personas que no provinieran de los tribunales. En ese momento, cuando la interna de la segunda década infame enfrentaba a los apóstoles del presidente con Cavallo, el ministro de Economía aseguró que Corach escribió en una servilleta los nombres de los jueces federales que controlaba el Poder Ejecutivo y entre ellos, estaba Bonadío.

Actualmente el Consejo de la Magistratura tramita seis expedientes por mal desempeño contra el polémico juez…, el nuevo jefe de redacción de Magnetto y la familia Saguier.

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