El antipresupuesto, 24 horas después ya no le sirve al ajuste libertario

El presupuesto nacional, siempre es una planificación virtuosa; es la transformación de los ingresos en inversiones, no en gastos. Nunca se trata de «plata quemada» en los nadies. Cuenta en detalle, cómo se van a asignar los recursos en las áreas claves del funcionamiento del país. Proyecta el camino para financiar todas las necesidades de la población y el desarrollo nacional. Por lo tanto ayer, Diputados le regaló al oficialismo la media sanción del ANTI-PRESUPUESTO 2026; después de manejar discrecionalmente los fondos públicos durante dos años. El único objetivo de este pacto incompatible con la democracia, que firmaron los libertarios juntos con el PRO, los radicales y todos los gobernadores conservadores comprados por 66 mil millones de pesos en ATN, es acumular dólares para el pago de la deuda externa, a través de un superávit financiero ficticio. En ese guión de ciencia ficción los libertarios hablan de crecimiento del 5%, de una inflación anual del 10,1 y un dólar en 1.423 pesos para diciembre del 2026…

Ajustemos las palabras y dejemos de llamar «ganancias», a los recursos que no atendieron el hambre, que generaron la desocupación de miles de estatales y que motivaron la desaparición de las áreas más sensibles del organigrama social. Basta de bautizar a la liquidación del patrimonio nacional, como un dato positivo de un balance ruinoso.
Es un plan de ajuste salvaje, que se opone a cualquier modo de despegue de la actividad de la economía real, en el que no tuvieron lugar los jubilados y que apaga por tercer año consecutivo, la reactivación de la obra pública.
Una serie de instrucciones para el abandono de la población;
comenzando por el fin de la indexación automática de las asignaciones familiares y de la Asignación Universal por Hijo, condenaron a los más vulnerables a un congelamiento de ingresos para afrontar un 2026 inflacionario.
Escribieron un manual para la desprotección del 80% de los argentinos. Milei-Caputo profundizaron en este texto macabro, la muerte de la ciencia y la tecnología, desarticularon la meta del 6% del PBI para Educación establecida por la Ley de Financiamiento Educativo y archivaron a Cultura, como responsabilidad de gobierno.
La decisión de matar definitivamente a la Argentina de sustitución de importaciones y entronizar a una colonia extraoficial dependiente de Washington, es el tiro que los libertarios le acertaron con este ANTI-PRESPUESTO, al corazón de la educación técnica.
Volvieron a utilizar como variable de ajuste a los sectores más débiles de la población y en medio de la crisis fabricada por su versión más caníbal del neoliberalismo, le dieron otra manito al país millonario. Entre muchos detalles, fueron muy generosos con las eléctricas, con la coparticipación porteña y engordaron la billetera para el Poder Judicial. Esas dos últimas medidas con sabor a pactos mafiosos de minorías en contra del pueblo: un acuerdo político con los Macri y la protección de la Corte Suprema.

Sin embargo, entre tanto atropello del «gobierno cangrejo», los legisladores rechazaron el Capítulo 11 que incluía el polémico artículo 75, parido para eliminar casi por completo, programas destinados a universidades públicas y prestaciones de discapacidad. En ese artítulos estaban en peligro los aumentos para el Garrahan y la valoración especial que debe existir para sobrevivir en las llamadas “zonas frías”.
A partir de esa derrota a menos de 24 horas de la sesión, el gobierno dijo que el presupuesto ya no le sirve…
La injusticia promete más capítulos para este Gobierno, que solo sabe ajustar y pasar la gorra. Ante la sequía de dólares, aparecerá «Inocencia Fiscal» como un nuevo premio a los evasores a gran escala. Un nuevo blanqueo para limpiar el prontuario del capital. Aparecerá la reforma de la Ley de Glaciares, para darles permiso a las provincias más unitarias de este federalismo de cartóna, para avanzar con proyectos mineros sobre reservas estratégicas de agua; un expreso pedido de Trump para las multinacionales norteamericanas.

PD: La derecha dejó sin Presupuesto a Cristina en 2011 y a la Argentina pos pandemia en 2022. Buscaron dejar al país tirado en la banquina, para dejar sin oxígeno a los gobiernos populares, aunque con estas medidas quebraran la vida de millones de seres humanos.
Y luego lograron no tener la «ley de leyes» en 2024 y 2025, para manejar la guita a su antojo, sin estar dependiendo de ninguna obligación constitucional.
Son incompatibles con la democracia, son una declaración de guerra a la República.