Nunca existió un programa económico. Los libertarios, con la complicidad parlamentaria del PRO y el radicalismo, en lugar de pensar medidas para reinstalar el bienestar de la población asalariada, se transformaron en una fuerza de ocupación que saqueó todo lo que encontró.
El objetivo central de este desembarco neoliberal, se basó en la destrucción del Estado, el armado de un aparato represivo para atacar a la protesta social, desregular todo para que reine la ley del más fuerte y dejar casi sin derechos a una población indefensa.
Toto Caputo le propuso por segunda vez a las mesas de dinero, gozar de un plan de negocios apuntalado por el hambre de la mayoría. Una mirada exclusivamente financiera del país, para sacar rédito millonario en corto plazo y después desarmar la bicileta, bajarse del caballo y desensillar hasta que aclare.
En el mientras tanto, dos cosas. En primer lugar, el mago entretuvo a la clase media bajando la inflación a costa de matar el consumo, pisó paritarias y gozó de una medición del INDEC que no refleja la economía cotidiana de una familia en tiempo presente. Y paralelamente, sin obra pública, quedándose con una porción de la coparticipación, quitando subsidios, dejando a los enfermos de cáncer sin remedios, a los comedores sin alimentos, confiscando la actualización de las jubilaciones, con 50 mil despidos estatales, entrando en guerra con el Garrahan, la universidad pública y organismos como el INTA, el INTI y el CONICET; dibujó un equilibrio fiscal basado en cierres y deudas, que en el futuro deberán pagar los gobiernos que se hagan cargo del muerto.
Luego del casi siempre maltratado, «que Dios y la Patria me lo demanden», el presidente dejó de hablar de una de sus grandes banderas de campaña electoral y la dolarización se transformó en un fantasma. Con los 20 mil millones de dólares del blanqueo con el que limpiaron el prontuario de los evasores, generaron un veranito para banqueros, capitalistas y especuladores. Mientras quemaban reservas para mentir con un dólar libre y dormido, pagaban intereses de la deuda y beneficios del «carry trade».
Cuando esa guita se acabó, volvieron a cargar nafta con los 18 mil millones de dólares que dejó la liquidación sojera. Pero el tanque quedó vacio por segunda vez.
Para estirar la agonía de la economía real (industricidio, desocupación y depresión total del mercado interno), Trump les gestionó un crédito del FMI por 20 mil millones de dólares y además, recibieron cerca de 8 mil millones de verdes, de organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial. Tampoco eso alcanzó.
El ministro de Economía, salió a pedirle a la población con capacidad de ahorro en moneda extranjera, que saque los dólares del colchón. Nadie apostó a perdedor y tampoco le dieron bola al «Messi de las finanzas», con aquello de pagar en dólares en el kiosco, el súper o la verdulería.
Ante las grandes turbulencias que armaba el fuego amigo, transfomando en incontrolable a la política cambiaria, el Fondo les escribió el libreto. Levantaron parcialmente el cepo, excluyendo a las empresas y apareció una banda de flotación con techo de 1400 pesos. Tiempos en los que el presidente y el equipo económico, gritaban en los medios amigos: «el dólar flota, el dólar flota».
En ese momento, Toto intentó mostrar la solidez de un diseño inexistente y mientras repetía que «todo marchaba de acuerdo al plan», tiró el suicida «Comprá, campeón».
Los amigos del country le hicieron caso y se convirtieron en una nueva amenaza para el gobierno de Milei. En ese momento y con lo que quedaba de la nuestra, salieron a operar en contratos a futuro, regalaron tasas de interés nunca vistas y obligaron a los bancos a vivir en un corralón. Pero tampoco fue suficiente.
Ayer, después que el dólar tocó los 1400 el lunes, Economía informó que se terminó la banda de flotación y a partir de ahora, los ex libertarios van a intervenir con billetes del Tesoro. El cálculo es que tienen más o menos, 1500 millones de dólares para bancar la pelea hasta octubre y después pensar en una devaluación que por lo menos lo deje al verde en 2 mil.
Hay muy algo raro, un dato escondido prolijamente en este aviso oficial. Contaron que «van a hacer lo que hicieron siempre», sin ninguna necesidad de mensajes con membrete. La semana pasada regalaron 350 millones de dólares y no contaron nada. Desde que asumieron rifaron más de 22 mil millones y nunca abrieron la boca.
Ahora la peligrosa novedad, se esconde en la estrategia de mandar al secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a que lo anuncie por twitter.
No son pocos los baqueanos de la «Patria financiera», que advirtieron en ese noble gesto, un mensaje solo para mesas de dinero y especuladores de todo tamaño y color: «Tienen 10 minutos para abandonar el barco. Esto estalla después de las elecciones».
Nunca hubo un plan con el crecimiento como objetivo, nunca se pensó en una vida mejor para millones. Durante 18 meses se la llevaron toda, mientras entretenían con la zanahoria del «mañana feliz», a los que repetían «hay que darles tiempo» mientras sin saberlo entregaban su sueldo en la transferencia de recursos.
Ahora le mostraron el camino a los amigos, para dejar sin heridas de esta trampa nacional, en tiempo y forma. El pueblo buscará sin suerte la salida de emergencia y quedará otra vez atrapado, en la telaraña del «poder real».
Mientras tanto, ayer quemaron 130 millones para que baje 10 pesos y el Riesgo País tocó los 920 puntos. Pero, tranquilos, «todo marcha de acuerdo al plan»…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Septiembre 03 de septiembre de 2025
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