El oficial cerró ayer a 1475 y el blue escaló a 1505. Un rebrote no deseado por el oficialismo, pensando que enero arrancará con una «indexación verde» del 2,5%. Entre comprar divisas en el mercado oficial o intervenir para bajar el precio del dólar, como siempre Caputo optó por el segundo camino y hasta ahora van perdiendo.
La opción «dolar tranquilo», es el espejismo que le entrega buenos beneficios cortoplacistas a los libertarios, porque que es una ficción que genera tranquilidad en la clase media. Es el bálsamo que mantiene feliz a una clientela que promete fidelidad, a cambio de pequeños privilegios. Sin embargo, para el destino del gobierno es una opción suicida.
El Ministerio de Economía ordenó dos grandes compras, el jueves 11 y el lunes 15 de diciembre, de aproximadamente 520 millones de dólares, para contener la fuerte demanda de billetes baratos, antes del aumento del oficial previsto para enero.
Y en medio de esta pulseada, apareció el INDEC diciendo que dejará de informar el balance de dólares por turismo; en una maniobra descarada por ocultar la «plata quemada» en el exterior, por el veraneo de los desclazados y los millonarios. Hay que silenciar, el cada vez más grande déficit de la balanza turística; entonces el silencio llegó por decreto.
Mientras tanto, los vencimientos que amenazan a la Argentina de Milei el año próximo, totalizan 4.685 millones de dólares.
Mañana el Senado aprobará el texto remitido por Diputados sin modificaciones y el Presidente dijo que no lo vetará. El apuro se basa en la necesidad de llegar con una emisión internacional antes del 9 de enero, cuando el Tesoro tenga que pagar 4.000 millones de dólares, de los Bonos Globales y Bonares.
El Senado tiene previsto aprobar el Presupuesto el viernes 26. Será promulgado por el Ejecutivo automáticamente y podrá emitir deuda a partir del 2 de enero, cuando entre legalmente en vigencia.
Tendría que ofrecer bonos ese mismísimo día, recibir las ofertas el lunes 5 y liquidar el miércoles 8, para pagar el jueves 9 al Bank of New York Mellon… Complicado.
Los problemas del futuro inmediato, parecen que van a desembarcar dentro de dos siglos, pero están a la vuelta de la esquina. Vencimientos en 2027 por 4.542 millones de dólares y luego 3.855 en 2028, 3.761 en 2029 y 3.763 en 2030.
La Justicia que no se cansa de llegar tarde, hizo lugar a un amparo de la Asociación Bancaria, que denunció el «orogate» en junio de 2024 y ordenó a la autoridad monetaria que entregue la información pública sobre las operaciones de traslado de los lingotes; datos que la entidad que preside Santiago Bausili se negó a suministrar sistemáticamente. En síntesis, ahora le ordenaron al Banco Central que informe qué hizo con el oro.
El fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, termina con la farsa, de «reserva» y «confidencialidad» que planteó el Ministerio de Economía; que sin dudas seguirá en silencio.
Los números que matan al relato, no se cansan de ser negativos. La economía volvió a caer en octubre según informó el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC. Se contrajo 0,4% respecto de septiembre. En este contexto recesivo, la gran ganadora fue la economía especulativa. El crecimiento estuvo fuertemente concentrado en actividades financieras y en servicios asociados a la intermediación. Subió casi 23% interanual.
Las escrituras en CABA bajaron en noviembre: 8,8% interanual y 25,2% contra octubre. Las operaciones con crédito del rubro, bajaron a la mitad. Pero tranquilos, más de 180 lotes e inmuebles tuyos y míos, están listos para ser vendidos a grandes corporaciones. Se remata el patrimonio del Estado, para recaudar un puñado de dólares, solo para alimentar al monstruo de la deuda. El supuesto plan económico del mejor gobierno argentino de la historia, quedará reducido en el 2026, al intento por liquidar todo, desde represas hidroeléctricas, el Paraná y miles de metros cuadrados en propiedades, solo para estirar la agonía de un enfermo terminal.
Por ahora el relato de la inflación que baja, la pobreza que disminuye y el desempleo que se achica, son capítulos de un guión que sin Estados Unidos poniendo 20 mil millones de dólares cada seis meses, estaría muerto mucho antes de nacer.

