En primer lugar, un dato que a esta altura del partido puede parecer demasiado redundante, porque lo venimos subrayado casi a diario desde el 10 de diciembre de 2023. Aún corriendo el riesgo de repetirnos, es fundamental tenerlo muy presente, para que el silencio no sea funcional a la miseria planificada por los libertarios.
El Gobierno ayer habló a través de Bausili y cumpliendo con su invicto de dos años, le dirigió la palabra exclusivamente a los mercados, al país financiero, a la patria especulativa, a la timba de los mesadineristas; aunque las consecuencias las paguen muy caro los que menos tienen. El oficialismo volvió a ningunear deliberadamente a la Argentina real, al mercado interno, a la industria nacional, a sus trabajadores y a la línea de producción creada para sustituir importaciones. Para ellos solo medidas destinadas a quebrar o a quedarte sin laburo.
Los «mandriles» de la economía tuvieron razón, una vez más. Los cambios en la política cambiaria que ordenó el Fondo para juntar reservas, indican una vez más que nada marcha de acuerdo al plan, esencialmente porque el proyecto económico nunca existió. Padecemos un objetivo de negocios financieros que a través de bicicleta y fuga, Caputo armó para sus amigos, por segunda vez en seis años.
La indexación del dólar por el IPC, es el fin de la versión Milei de la «plata dulce». Su fracaso no le dejó alternativa y tuvo que canjear inflación y devaluación 2026, por futuros waiver y algún salvataje más.
A partir del 1 de enero de 2026, el cambio será tan radical en la política cambiaria del Gobierno, que el ministerio de Economía ratificó su rol como vocero de Washington. Mientras el relato de los endeudadores seriales argentos, presenta a estas medidas como el «tercer programa monetario», dejar de ajustar el piso y el techo de la banda cambiaria al 1% por ciento mensual es una capitulación, una rendición incondicional.
La gota que rebalsó el vaso, fue cuando la semana pasada, Milei intentó volver al mercado local de deuda con un bono corto en dólares, con el que esperaba recaudar entre 1.500 millones y 2 mil millones a una tasa menor al 9% y terminó obteniendo solo 910 millones al 9,47%.
El Fondo obliga a comprar reservas, contra la Biblia económica del presidente, porque el Banco Central acumula un rojo de 17.000 millones de dólares, casi el doble de lo que recibieron al llegar al Gobierno. Pero además, porque la fuga de capitales antes de las elecciones del 26 de octubre pasado, fue de 30 mil millones.
Como el techo y el piso de la banda de flotación, se ajustarán cada 30 días según el dato de inflación publicado por el INDEC dos meses antes; ya sabemos que en enero el verde arrancará con un aumento del 2,5%, a raíz de la inflación de noviembre y que en febrero, de la mano del índice de diciembre, el aumento del dólar será superior aún.
Dos incendios están a la vuelta de la esquina: se va a desbocar la inflación contenida entre otras cosas, a fuerza de quemar reservas para contener al dólar y el riesgo de una corrida cambiaria, será casi cotidiano.
«Comprá campeón», porque a partir de hoy quedan pocos días de dólar subsidiado para que el capital concentrado compre barato y venda caro. A nosotros nos espera una inflación que viene juntando fuerzas hace rato, para provocar un desastre.

