Las causas del lawfare macrista, son los presos del gobierno libertario

Mientras a Julio De Vido, a un mes de cumplir 77 años, le negaban agua caliente para un mate cocido en el penal de Ezeiza; Ornella Calvete, le encontraban 700 mil dólares en su departamento, cuando aún era funcionaria del Ministerio de Economía.
Mientras a Julio De Vido no le dieron su medicación, sabiendo que es insulino dependiente; estallaban las pruebas sobre la banda que operaba en la ANDIS manejando sobreprecios, licitaciones arregladas y blanqueo de dinero.
Mientras a Julio De Vido no lo dejaron bañarse, las imágenes de Spagnuolo llevándose cuatro millones de pesos de la oficina de Calvete para irse de viaje, recorrían todos los canales de noticias.
Mientras a Julio De Vido no le brindaban un plato de comida, apto para diabéticos; saltaba que Calvete lavaba el dinero de la corrupción comprando plazas en «Baires Fly», la empresa vinculada a Sergio Mastropietro, la persona que vinculó a Fred Machado con José Luis Espert.
Mientras a Julio De Vido le ofrecían condiciones carcelarias semejantes a un viejo catálogo de apremios ilegales, saltó que Calvete cuando era concejal de Cambiemos en La Matanza y principal colaborador en la comuna de Alejandro Finocchiaro, montó un «emprendimiento» de explotación sexual.


Casi una década después, Milei está cosechando los frutos venenosos sembrados por el lawfare macrista. Causas dibujadas, condenas por encargo y detenciones con escenografía narco. Tiempos de chalecos antibalas, escabadoras buscando billetes inexistentes en la Patagonia o allanamientos porque una vecina escuchó ruido a «caja fuerte».
El objetivo es, fue y será, demonizar derechos, atacar la distribución de la riqueza, la soberanía política, la independencia económica y la justicia social; a través de la persecución de dirigentes del campo nacional y popular.
El último laboratorio lo montaron en el siniestro Jujuy de Morales, el 16 de enero de 2016, con la detención de Milagro Sala. Hace exactamente 3596 días, comenzó la cacería de los hombres y mujeres que protagonizaron capítulos, desde virtuosos hasta revolucionarios, en la Argentina 2003-2015. Ese país que no te merecías, esa Nación ficcional con obra pública, sueldos fuertes, demanda comercial e industrial, ciencia y tecnología propia, con unidad latinoamericana, malvinero, desendeudado y liberado del Fondo Monetario.

Los creadores de dos jueces de la Corte Suprema por decreto, la Mesa Judicial de Pepín Rodríguez Simón, los que convirtieron a Comodoro Py en la capital de la injusticia, los armadores de la Gestapro de «Heidi», los generadores de la persecución a fiscales y jueces que no cumplían los caprichos de Mauricio; los que fueron a recibir instrucciones a Lago Escondido, los dejaron la mesa servida para que el gobierno estafador y coimero que vino a combatir a la casta, meta en cana a cualquier amenaza política.

El cogobierno parlamentario que armó la familia neoliberal desde diciembre del 23, con el objetivo de transformar al presidente en emperador, sueña con reinar en soledad los dos años de mandato que le quedan. La derecha local, siempre incompatible con la democracia, tiene la necesidad de volver a escribir el decreto 4161, justo cuando la crisis que generó ingresó en su etapa terminal. Cada seis meses, como si fuera morfina, entran 20 mil millones de dólares del FMI o del Tesoro de Estados Unidos, para sacar un rato al enfermo de terapia intensiva. Necesita más deuda para resperirar, mientras sigue matando sin pagar ningún costo político, lo que poco que queda en pie de la industria nacional. El resultado será un país con desocupación estructural de dos dígitos, contenida a fuerza de represión y flexibilización laboral.

Lo que hoy vive De Vido, a través de un abuso de poder revanchista, que no es otra cosa que un gran signo de debilidad y lo que ayer padeció un largo listado encabezado por Amado, después de haber sido vicepresidente de la Nación; es parte de un intento de disciplinamiento macabro, para que nadie se atreva en el futuro a enfrentar al «poder real». Mientras tanto, Cristina está San José porque la bala no salió y una condena miserable ocupa su lugar y Milagro, tantas veces olvidada, lleva casi 10 años presa…