Reportaje al conductor de la Selección argentina de básquet, que logró en Buenos Aires el primer torneo mundial de la especialidad. Aquel equipo que el golpe de Estado de 1955 consideró profesional y prohibió para siempre, por haber recibido una orden para importar un auto, como premio por el título obtenido. En realidad, los militares borraron de la historia con es excusa, a un símbolo del deporte peronista que luego del Mundial y sin objeciones institucionales, jugó Panamericanos y Juegos Olímpicos.
Al respecto sentenció Canavesi: «Yo sufrí uno de los golpes más fuertes de mi vida y me desligué de la conducción técnica y me radiqué en la Patagonia». «Así se fracturó la historia del básquet argentino, así debimos volver a nacer luego de ser campeones mundiales», destacó el final de la nota.




