Los jefes de provincia que miraron por televisión, como sus economías regionales se morían a fuerza de importados; ayer fueron el Milei sin dignidad que Trump recibió en la Casa Blanca. La interna de la derecha, estuvo alrededor de la mesa. De un lado los ganadores, los que miran a Provincias Unidas como la segunda marca de la franquicia y enfrente los perdedores, escuchando las órdenes del nuevo amo para el futuro inmediato.
Una reunión con dos grandes motivos: regalarle a Estados Unidos, la postal de gobernabilidad que sus dólares requieren y sacar con urgencia la reforma laboral, en la que coinciden todos los que ayer estuvieron en la Casa Rosada.
Regresó la agenda de la Argentina conservadora, que supo ser defendida por un virtual cogobierno parlamentario. La que reinó hasta el primer semestre del año pasado, la que le dio a Milei el DNU 70/2023, la Ley Bases, los superpoderes y el absurdo Pacto de Mayo. Volvió recargado el guión de los héroes del asado en Olivos, por vencer en la guerra contra los jubilados de la mínima.
Ninguno de los 20 gobernadores que compartió el encuentro en la Rosada, ayer pidió explicaciones por el 3% de Karina, por el narcoescándalo de Espert o por qué estafaron a sus productores, cuando Caputo arregló un negocio millonario con las cerealeras. Ninguno rompió una lanza federal, por ser colonia de los Estados Unidos.
A cambio de las tres reformas (laboral, impositiva y penal), más los cambios al Código Penal y el presupuesto 2026, posiblemente les giren guita para pagar sueldos y hacer alguna obra pública; sabiendo perfectamente que cuando el Ejecutivo cumpla sus sueños, volverán a ser gobernadores descartables y los violetas pensarpán en listas puras, sin invitados especiales. Se acabará rápido el presidente de buenos modales y volverá recargado el de principios de marzo del 2024: «¿Quiénes se creen que son los gobernadores? Si siguen jodiendo les cierro el Congreso. Los voy a mear a todos».
Jefes de provincia muy debilitados, demasiado frágiles, porque pensando en 2027, el instrumento electoral en el que pretendió convertirse la movida que lideraron Córdoba y Santa Fe, ya no existe como vía alternativa al oficialismo nacional.
El gobierno en su mirada excluyente de la verdadera oposición, en cualquier diálogo, está la gran incompatibilidad con el sistema democrático; contradicción que no solo carga Milei, sino todo el neoliberalismo local. En Kicillof, Quintela, Melella y Ziliotto; en realidad la derecha local (nunca nacional), enfrenta a los pequeños y medianos productores agropecuarios, a la industria nacional, a los derechos laborales, a la distribución de la riqueza, a una mirada americanista y a la argentinidad toda. A esos valores, los llaman marxismo, analizando al que se oponga al liberalismo, desde el mismo lugar que lo hacía la dictadura en su batalla cultural.
No hay verano para nadie, eso es populismo de vacaciones pagas. A laburar en extraordinarias, porque el país necesita un 2026 con jornada laboral de 12 horas y si es posible, con jubilación a los 70.
Se viene un invierno recargado, con leyes que a contrapelo de lo que dice el gobierno, nunca nos hicieron grandes; porque engordar el bolsillo del capital concentrado, jamás fue un bien ganancial de la Nación, nunca le dio calidad de vida a su población.
Entonces, mensaje ineludiblel para los asalariados que votaron a Milei en 2023, creyendo que iban a cobrar en dólares, lo mismo que estaban percibiendo en pesos. No solo que los verdes nunca llegaron, sino que dos años después ese mismo gobierno quiere autorizar a los empleadores, a transformar los sueldos en ticket canasta. Prohibido olvidar.
PD: Milei se reunió con 20 gobernadores de derecha, a los que instó a «garantizar la propiedad privada», aprobando el nuevo Código Penal.
Ninguno de los mandatarios paridos fundamentalmente por el PRO, asumió en un país de reforma agraria, ni de socialismo nacional. Atención a los gestos de Doctrina de la Seguridad Nacional de los libertarios y a la cruzada de la nueva alianza anticomunista. Porque esa calificación enferma del otro, la que transforma a todo opositor en enemigo, es parte de una pasado muy imperfecto y demasiado cercano…

