Hay que recordar algunos detalles, de esta relación sadomasoquista de la derecha argentina, con los centros financieros de poder. Cuando Georgieva promete que ahora todo saldrá tan bien que seguramente este será el último salvataje de la historia, hay que gritar una vez más que hace 81 años que el FMI le receta lo mismo a todos los enfermos, sin importar su patología. Y que no se trata de un extraño médico, que solo conoce un camino para terminar con dolencias de pacientes tan distintos. En realidad, es un organismo creado para que ninguno se cure.
Controla que las naciones sin derechos, cumplan siempre con sus obligaciones y sostengan de la mejor manera posible, la condena al subdesarrollo eterno. Son los encargados de esclavizar la economía de los países pobres y de las naciones empobrecidas.
De la palabra de Kristalina, dos datos que hay que subrayar. Dijo que los planes del Fondo tienen vigencia hasta que la gente dice basta; que es lo mismo que plantear que cuando los pueblos le ponen un límite al hambre, el organismo dan un paso estratégico al costado y espera agazapado para volver. Es más, en algunas ocasiones hasta pidieron perdón por el desastre cometido.
Y después planteó como una utopía, algo que el campo nacional y popular ya convirtió en realidad hace muchos años: «Sueño que Argentina se valga por sí sola». Alguien tiene decirle, que ese país del que habla, pudo ser económicamente independiente alguna vez, porque en 1944 decidió no ser parte del Fondo; porque en el 47 pagó toda su deuda externa, porque en ese espacio de libertad creó la industria liviana y pesada y porque desarrolló su ciencia y tecnología.
Alguien tiene que decirle, que después del desastre 2001, en el que ellos tuvieron tanto que ver, entre 2003 y 2015 se canceló el 100% de lo que le debíamos al Fondo y además, no se le pidió un solo crédito. Que hubo superavit gemelos y crecimiento a tasas chinas y que posiblemente, si el capitalismo global no hubiese quebrado en 2009, estaríamos hablando de números más importantes todavía.
Habrá que recordarle que hasta el primer desembarco neoliberal en el 76, la deuda era de 7 mil millones de dólares y hoy después de cuatro experiencias bancadas por el Fondo, es de casi 470 mil.
Hay que contarle que ya le dieron a los liberales locales en los últimos siete años, 65 mil millones de dólares y que si ahora le firman 40 mil más, superaríamos los 100 mil millones en menos de una década.
Señora con todo respeto, ¿no será que el problema es su receta? Porque siempre que se aplicaron, los resultados fueron ruinosos y cada vez que nos aferramos a medicinas alternativas, los números fueron virtuosos.
Kristalina dijo que «Cuando el país pueda afrontar las obligaciones del servicio de la deuda y apagar las presiones internas, con una sólida posición de reservas, entonces podrá continuar implementando sus programas y mantener a la población argentina comprometida». Le faltó contar a Georgieva, que si ese escenario es posible con Milei todavía presidente de la Nación, será porque para entonces ya habrán muerto cerca de 40 mil unidades productivas (ya son más de 20 mil las quebradas en 21 meses) y la desocupación estará por encima del 20% (hoy contemplando como trabajadores regularesa 3 millones de montributistas, roza el 10%). Ese paraíso de pobreza e indigencia con el que sueña el Fondo, mostrará con crudeza los números consecuentes con el cuarto industricidio neoliberal.
Mientras Kristalina hablaba, se conocía en Buenos Aires que en agosto cayó la producción en 14 de los 15 sectores manufactureros, que descendió 4,4% con relación a igual mes de 2024, según datos de Indec. Mientras Kristalina hablaba, los empresarios de la construcción decían que están padeciendo números de 2001.
«Dictada por el Fondo Monetario Internacional, según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales («Carta abierta de un escritor a la Junta Militar», Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977).
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Jueves 09 de octubre de 2025

