«Una ayudita para nuestros amigos», de Scott Besset y Luis Toto Caputo

El acuerdo formal, dice Estados Unidos-Argentina; el protocolo puede agregar que se trata de un entendimiento Trump-Milei y no destiñe. Sin embargo, el acuerdo real necesita aclarar que se trata de una operación Scott Bessent-Toto Caputo y que la historia vuelve a repetirse con un grado de impunidad salvaje.
Uno de los primeros que saltó para marcar la diferencia, fue el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, cuando dijo que lo firmado en realidad era una oportunidad para que se retiren de Buenos Aires, los fondos de cobertura yankis que invirtieron en el comienzo del mandato de La Libertad Avanza.
Y según el «New York Times», entre los posibles beneficiarios del rescate de Estados Unidos estarían los fondos BlackRock, Fidelity, Pimco y un par ex colegas de Bessent en Wall Street.


Krugman primero recordó que Trump eliminó todos los programas de ayuda destinados a países vulnerables de América Latina y el Caribe, Africa y Asia y después catalogó a la Argentina de deudor incobrable. La tercera parte de su mensaje dijo que 20 mil millones de dólares, no alcanzan para salvar «la fallida estrategia económica de Milei» y agregó que convertibilidad menemista se parece al actual plan económico argentino, porque responde a una «euforia inicial, seguida por el desastre».
Sostiene el premio Nobel, que Milei captó en 2024 un flujo de capitales positivo, pero «todo se vino abajo» cuando en septiembre de este año, los inversores empezaron a desprenderse de activos argentinos. Empezaron a irse cuando vieron que La Libertad Avanza iba a sufrir una importante derrota en las próximas elecciones legislativas.
Los especuladores más importantes del planeta, vieron por televisión todas las derrotas parlamentarias que se sucedieron desde el 8 de julio, cuando el emperador se quedó sin superpoderes. Siguieron en directo cripto-estafa, las caídas electorales del oficialismo, los escándalos por coimas y la narcopolítica.

Entonces apareció Bessent, para salvar a sus amigos, entre ellos Rob Citrone, del Discovery Capital; fondos que suelen hacer apuestas sin red. Exactamente igual que con el préstamo del Fondo en 2018, los dólares del rescate se fugarán de inmediato. Los fondos de inversión a salvo y dos tres generaciones de Argentinos hipotecadas por deuda externa.
«El dinero de los contribuyentes estadounidenses está apuntalando el peso, permitiendo que los fondos de cobertura vendan sus activos argentinos a precios inflados, tras lo cual el peso volverá a caer. La Argentina está quemando miles de millones de dólares en reservas para defender el peso mientras todos corren hacia la salida», firmado Paul Krugman.

En síntesis, el salvataje es un acuerdo Bessent-Caputo, para que ganen los grupos de inversión que entraron a jugar en la bicicleta financiera y puedan salir ordenadamente del carry trade, con dólar barato. Se puso en marcha, una especie de Internacional de la ultraderecha, un Plan Cóndor económico.
Pero hay que gritar, que esta maniobra es hija de la impunidad. Lo hizo una vez y sin que nada, ni nadie lo detenga, el mismo ministro de Economía, repitió la maniobra apenas siete años después, cuando nos costó 45 mil millones de dólares.
Se calzó la pilcha de mesadinerista, salvó con la nuestra a sus clientes y al poder real y estará buscando playa para ir a tomar sol después del 26 de octubre.
La Casa Blanca aprovechará la liquidación, para instalar en el continente su batalla comercial con China, a través de Argentina y para esto Washington giró en los últimos seis meses, 40 mil millones de dólares. Primero a través del Fondo y ahora el swap que auspicia el Tesoro.

A nosotros nos quedará como saldo de esta historia, el resultado de una recesión libertaria que mucho más temprano que tarde se convertirá en depresión, la ruinosa timba financiera de Caputo y endeudamiento externo impagable.