Casi exactamente un mes después de la rendición argentina en Malvinas, el radicalismo desafió al estado de sitio y convocó a su primer acto de campaña en la Federación Argentina de Box. Ocho mil personas se movilizaron ante la invitación del Movimiento de Renovación y Cambio, coparon el estadio de Castro Barros 75 en el barrio de Almagro y, con el liderazgo de Alfonsín, abrieron de par en par las puertas de la discusión política pensando en las urnas.
Las consignas, que empelaron Buenos Aires, se resumían en seis sueños: “Paz, participación, democracia, desarrollo industrial, justicia social e impedir el continuismo”.
Marcelo Stubrin fue el encargado de negociar la realización del encuentro, con un representante del Ministerio del Interior quien, pese al levantamiento de la veda política, buscaba plantar todos los obstáculos posibles para que el miedo siguiera gobernando.
El candidato de la UCR inició su discurso cerca de las 19:30. Afirmó que en Argentina “no habrá democracia sin Fuerzas Armadas democráticas” y alertó sobre la posibilidad de que la prometida democratización se transforme en un “fraude gigantesco para permitir el acuerdo entre las cúspides militares y civiles responsables del fracaso de la Nación”. Contuvo a los recién llegados a la militancia desde los afiches que anunciaron el acto (“El radicalismo convoca a la juventud, para conquistar el futuro”) y denunciando desde el escenario, que “esta Argentina decadente y corrompida ha determinado que ser joven es un delito”.
Dijo que “el problema de los desaparecidos en Argentina constituye un desafío a todos los estratos del país, porque no puede ser algo que herede la democracia, sino que es un tema que requiere una solución moral. Se tienen que producir cambios en la educación militar para que las Fuerzas Armadas abandonen el sentido mesiánico que las lleva a considerarse custodia de valores. Esos cambios deben hacer que los militares dejen de ser víctimas de una minoría que los utiliza como brazo armado de un esquema de dominación social”.
Alfonsín le habló a “la mujer argentina, que ha sufrido el dolor reiterado de ver a sus hijos reclutados por la guerrilla, castigados por la represión o conducidos a la guerra o a la humillación de la derrota”.
La cobertura del diario La Nación marcó que “en el primer día de levantamiento de la veda política, y poco antes de conocerse el decreto respectivo, el alfonsinismo realizó ayer el primer acto público partidario autorizado por el gobierno”.
El hombre, que había nacido en Chascomús el 12 de marzo de 1927, estaba a meses de ingresar en la historia, con la banda presidencial en el pecho.

