El neoliberalismo argentino, siempre se caracterizó por dos cosas en sus repeticiones fracasadas, cuando medimos el impacto de su saqueo serial, en el 80% de la población: destruyeron lo virtuoso que encontraron y profundizaron todos los problemas que existían.
Los ministros de Economía más importantes de esos procesos de deuda externa y timba financiera sin industria nacional, cuando se quedó sin agua la canilla de la especulación, le empezaron a hablar con tono religioso al capital. Y la respuesta del «poder real» nunca fue distinta: «Fieles en la prosperidad, pero separados en la adversidad, el dolor o la enfermedad».
El viernes pasado en el Jockey Club, el presidente que gobierna para la minoría, con el voto ingenuo y odiador de la mayoría, les habló con el corazón a los que suelen contestar con el bolsillo: «Es momento de volver a arriesgar, invertir y crear como nuestros abuelos y bisabuelos». Agregó que las élites cuentan con el «capital, el tiempo, los contactos y el conocimiento» necesarios para liderar el proceso de transformación. Y por último, pronosticó con mucha madurez política, que «el hombre de la bolsa» o en su defecto «el cuco», van a volver si ellos no hacen algo pronto: «Si no soñamos por nuestra cuenta con una Argentina próspera, los malos van a soñar por nosotros».
En ese estado de desesperación, porque todo lo bueno ya lo rompieron y lo que había que arreglar lo dinamitaron, salen a buscar 500 millones de dólares (un vuelto en términos del balance país), privatizando nada más y nada menos que el agua. Y rezan para que el FMI, les tire los 8 mil millones de dólares que están congelados hasta los resultados de las elecciones.
Siguen promoviendo que están derrotando a la inflación, con una medición de utilería, cuando la verdad de carne y hueso, desnuda esos números en la heladera.
En diciembre de 2023, el costo de la Canasta Básica Alimentaria para una familia de cuatro integrantes, era de 240.679 pesos. En junio de 2025, se necesitaron 1.128.398 pesos.
El litro de nafta cuando asumió Milei, costaba 553 pesos y hace un mes 1.326 pesos.
En diciembre de 2023, el kilo de vacío costaba alrededor de 2.110 pesos y en junio de 2025, 10.221 pesos.
El litro de leche costaba 656 pesos y ahora 1.649 pesos
El kilo de pan valía en diciembre 2023, 1.500 pesos y el mes pasado, cotizaba a 4 mil pesos.
Según datos del Banco Central, las multinacionales se van y está disminuyendo el ritmo de la inversión extranjera, a paso firme. Los informes de los economistas del establishment, les dicen que saquen pasaje y se vuelvan a casa. Los mismos influencers de la City que hablan por los medios de comunicación locales sosteniendo que estamos en el paraíso libertario, le plantearon al oido a sus clientes, que hay que irse lo antes posible. La lista de los que abandonaron el barco, es demasiado larga: Banco Itaú, ExxonMobil, Paramount, Procter & Gamble, Telefónica, Petronas, Nutrien, Falabella, Mercedes-Benz, Xerox, Banco HSBC y Carrefour. No hay un rubro en crisis, la economía de Milei está terminada. Se piantan petroleras, hipermercados, productoras de televisión, bancos, automotrices, productos tecnológicos, marcas de consumo hogareño y fertilizantes.
El Ceo de Hyundai en Argentina, Ernesto Cavicchioli, en un nuevo capítulo de «cada cual atiende su juego», cuestionó la importación de usados: «Sería dar vía libre para que entre cualquier cosa, abriríamos una puerta que va en contra del usuario». Si la frase la amplificamos a toda la Argentina económica y le damos un acento muchísimo más político que mercantil, estaríamos frente al mismo peligro que se repite por cuarta vez en 49 años y que por supuesto, promete el mismo final ruinoso.
Aquella alarma que activó el Morgan («por favor, que alguien le avise a la bicicleta financiera que nos vamos y por lo menos hasta después de octubre no volvemos»); disparó muchas variables que el Gobierno dice controlar. Pero fundamentalmente, infla todos los días, a un Riesgo país que no para de crecer. Terminó el viernes pasado en 770, un aumentó 70 puntos en la última semana y más de 90, si evaluamos su crecimiento en lo que va de julio.
Un dato que en una Argentina conducida por el proyecto nacional, para la derecha sería un país en terapia intensiva, pero que en tiempos libertarios, genera un parte médico muchísimo menos preocupante. Los que tienen a cargo la salud de los números de la patria que odian, dicen que «todo marcha de acuerdo al plan» y nos piden tranquilidad porque «esta vez será distinto».
Hoy el dólar esta 300 pesos arriba, que cuando el 14 de abril anunciaron el levantamiento del cepo como si se tratara de «La toma de la bastilla» y armaron un plan a medias, que dejó afuera a las empresas. Intervienen todos los días la cotización del verde y le dieron libertad, a los que no tienen dólares para quemarlos por el mundo.
Por las dudas, hay que recordar que el Morgan le dijo lo mismo a sus clientes en abril de 2018 y Caputo se fue a tomar sol a Río de Janeiro, cinco meses después.
El neoliberalismo argentino nunca tuvo plan a largo plazo, siempre desilucionó a sus dueños imperiales. Auspician un «deja vu» que vuelve con precisión de relojería: destruir lo virtuoso que encontraron y profundizar todos los problemas que existían. Los cuatro del «Fondo», Milei, Caputo, Sturzenegger y Bullrich, ahora te piden el voto prometiendo un futuro que ellos mataron con sus propias manos. Y este, no es un relato de la oposición, es un grito de sus números, es el resultado de una nueva estafa neoliberal…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Lunes 21 de julio de 2025
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