Un encuentro que esperó 30 años: mundialistas, Madres y Abuelas

El 29 de junio de 2008 en la cancha de River, se jugó un partido simbólico. Participaron solo tres mundialistas del ‘78 (René Houseman, Julio Ricardo Villa y Leopoldo Jacinto Luque), militantes de organismos defensores de los Derechos Humanos e integrantes de selecciones juveniles Sub-20 y Sub-23. La tarde terminó con un festival del que participaron entre otros, Liliana Herrero, Spinetta, Viglietti, Lito Vitale, Juan Carlos Baglietto, Sara Mamani, La Bomba de Tiempo. Arbolito y Fontova.

“Si mi presencia acá sirve para despegarme definitivamente de lo que pasó, bienvenido. Pero yo nunca me consideré partícipe del horror, aunque es probable que la dictadura nos haya utilizado” (Julio Ricardo Villa).

El dato más importante, de aquella idea del Instituto Espacio para la Memoria, fue que después de 30 años, por primera vez existió un gesto de algunos campeones del Mundo del 78, hacia los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado. Durante un par de minutos los jugadores de la Selección de Menotti, posaron frente a los fotógrafos con una bandera que llevaba los rostros de los desaparecidos. Los brazos de Nora Cortiñas (Madres Línea Fundadora), Alba Lanzilotto (Abuelas) y Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz); los recibieron sin resentimiento.

“Yo no me sentí usado porque quería jugar el Mundial, era un sueño para mí. La verdad, yo no tengo que pedirle perdón a nadie. A las Madres las entiendo porque viví el sufrimiento de mi mamá cuando se murió mi hermano, exactamente la noche del partido con Francia. Es lamentable porque mi madre le puede llevar flores a mi hermano, en cambio las Madres no saben a dónde ir. Yo creo que el tiempo va a separar lo deportivo de lo otro” (Leopoldo Jacinto Luque).

Los organizadores leyeron adhesiones de Diego Maradona, Daniel Passarella, César Luis Menotti, Carlos Bilardo, Carlos Bianchi, Amadeo Carrizo, Víctor Hugo Morales y el Colectivo de Exiliados de la Operación Cóndor. Estuvieron presentes Hugo Yasky (CTA); Francisco Nenna (UTE); Martín Sabbatella (intendente de Morón) y Claudio Morresi (Secretario de Deportes de la Nación).
Morresi estuvo en el estadio de River, durante algunos partidos de la Copa. Por entonces su hermano ya se encontraba desaparecido: “El tiempo, con muchísima lucha, llevó cada cosa a su lugar. Al deporte, que sigue apasionando a nuestra gente y a los asesino, para que se los enjuicie y se los meta en la cárcel. Por eso, a treinta años, es lo que más puedo rescatar. Sigo creyendo que los futbolistas no fueron partícipes de nada que haya hecho la dictadura, y lo mismo digo del cuerpo técnico. Yo separo las dos cosas, aunque haya sectores que lo cuestionen”.



Alfredo Chávez fue uno de los miembros de las agrupaciones de derechos humanos, que jugó el partido. Durante el Mundial ’78, Alfredo estaba en El Vesubio, luego de ser secuestrado en Villa Ballester. Fue liberado en diciembre de aquel año: “Me la pasé llorando hasta hace un rato. Siento emoción y mucha alegría. La sociedad puede aceptar lo que pasó, no hay perdón, sólo se pide justicia”.