El FMI no analizó la salud de la economía, se fue con los resultados de la autopsia…

En noviembre del año pasado, Milei presentó el nacimiento de una fundación libertaria y aprovechó para comenzar la colecta destinada a financiar la campaña electoral 2025. El agradecido bolsillo de los empresarios más fieles, respondió positivamente al llamado de un presidente que es San Cayetano al revés. El capital le agradece y le pide más, pero no laburo, sino flexibilización laboral.
En aquella oportunidad, Francisco Caputo, el hermano de Santiago, fue el cajero encargado de venderle mesas de ocho asientos a grandes empresarios por 200 mil dólares. Los que fueron sueltos, pagaron 25 mil por cabeza. Así fue la presentación en sociedad de «Faro», con la conducción de Agustín Laje y los hermanos Neuss como principales mecenas.
La semana pasada en el Yacht Club, muchos de los empresarios que hace siete meses pagaron con verdes, ahora pusieron pesos. Algunas cosas cambiaron y parece que ya no están tan dulces. La recaudación fue de 8 millones de pesos…


Casi todos los que fueron, salvo un grupito muy reducido de fundamentalistas, sabe que después de las elecciones, habrá devaluación por las buenas o por las malas. Si no la decreta el Gobierno, la empujará el fuego amigo de la City porteña. Saben que cuando octubre se vaya, estallará una crisis cambiaria que impactará en la economía cotidiana dolarizada y los precios terminarán con el relato oficialista sobre pobreza e inflación.
La exigencia del Fondo Monetario Internacional, fue muy clara en su reciente paso por Buenos Aires: «El dólar tiene que estar arriba de los 1500 pesos».
El verde barato como alucinógeno para la clase media, genera una pérdida de divisas vía turismo, que se aproxima a paso acelerado a un récord histórico. Supera los cinco mil millones de dólares, en el último año y el pozo se va a profundizar durante las vacaciones de invierno. Por ahora se trata de una cifra, que casi empata con los dólares que generan las exportaciones netas de energía.
En los próximos meses, una vez que se termine el efecto de la liquidación de la cosecha gruesa, volverán las tensiones, la especulación y la pelea por el precio del dólar.
En el mientras tanto, la única esperanza del gobierno es conseguir deuda a través de fondos de inversión globales, pero por ahora nada indica que eso vaya a suceder.
El mercado de aquí, de allá y de todas partes, escuchó la calificación de Morgan Stanley y por supuesto, ver a la Argentina en la misma categoría de países como Zimbabue o Botswana, no genera confianza.
Y el JP Morgan, recomendó «desensillar hasta que aclare». En su último informe habla de «recortar la exposición en deuda en pesos de Argentina, porque no saben si va a el país libertario va a pagar capital e intereses de la bicicleta financiera. El banco dijo «preferimos reducir el riesgo por ahora», desarmar carry trade y refugiarse en dólares, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones y el fin de la estacionalidad favorable. Buscaron las palabras más inofensivas posibles para decir, «rajemos, se pudrió todo».
Eramos pocos y apareció la Mesa de Enlace, mandando de a uno a sus integrantes a pelear para que no vuelvan las retenciones suspendidas, en nombre de las entidades; dejando estratégicamente para la estocada final, a la corporación. Apareció primero CONINAGRO afirmando que la medida genera «preocupación y desigualdad» y después CARBAP, planteando «tenemos paciencia, pero el bolsillo ya no aguanta más».
Como si no pasara nada, siguen repartiendo golosinas para los que siempre encuentran en la crisis, una oportunidad de negocios. El nivel de las importaciones este año, equivaldría al 32% del PBI, la cifra más alta de los últimos 135 años. Según la UIA, las importaciones de bienes de consumo crecieron en mayo un 75,1% interanual, por un total de 900 millones de dólares.
Y las compras vía courier, aumentaron un 194% y totalizaron 495 millones de dólares.
El diagnóstico de la macro, ingresó en zona de riesgo y la micro, es un paciente terminal. Según CAME el consumo cayó 7% interanual en mayo, producto que el 50% de las familias no llega a fin de mes.
Más del 80% de los asalariados, está endeudado vía tarjetas de crédito, para cubrir gastos básicos como alimentos o combustible.
El 42% de las y los asalariados argentinos, trabajan de manera informal y de ese total, cinco de cada 10 son pobres; pero los asalariados informales superan el 36%, mientras que en los trabajadores por cuenta propia escala al 61,3%.

El último hit del gobierno para explicar que las malas noticias económicas en realidad no lo son tanto, es decir que esos números negativos «son saludables». Y el Fondo Monetario que trabaja para que Milei llegue a octubre, se fue sin decir ni una palabra de aliento.
Analizaron el balance argentino y en lugar de contar como evoluciona el paciente, volvieron a Washington con el resultado de la autopsia.
Porque el neoliberalismo, mata…

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Lunes 30 de junio de 2025