La profundización de la guerra judicial desatada por el macrismo, para encarcelar y proscribir opositores, ayer rompió lo poco que quedaba en pie de los pactos democráticos de 1983.
La derecha encontró finalmente lo que estaba buscando hace más de cuatro décadas: la «vía democrática» de la dictadura. Cristalizaron lo que en minoría primero intentaron desde el Parlamento con la UCD de los Alsogaray; luego fueron gobierno con la traición de Menem y la Alianza; más tarde por primera vez el «poder real» arribó al poder con los votos que inspiró la «revolución de la alegría» de Cambiemos y ahora buscando la destrucción total del Estado y la democracia, encontraron en un asesino a sueldo del sistema, la posibilidad de volver a reinar sin un solo tanque en la calle.
Los cuatro procesos neoliberales de los últimos 49 años en la Argentina, fueron complementarios, representan la suma de las partes. Martínez de Hoz cambió la matriz económica y transformó un país industrial, en una zona liberada para el poder financiero. Y con la «plata dulce», sostenida por altísimos niveles de deuda, generaron el primer espejismo de dólar barato que duró cuatro años. El principal aliado del «poder real», fue el terrorismo de Estado y el Poder Judicial como escribanía del horror.
El menemismo sumó la convertibilidad para perder hasta principios de 2002, la soberanía monetaria y elevar como nunca antes el endeudamiento externo, con el fin de sostener una década de 1 a 1 ficticio. Con las privatizaciones, rifó en menos de dos años el patrimonio que al Estado nacional le costó un siglo y medio poner de pie. La impunidad de los 90, la garantizó Estados Unidos y la Corte Suprema de «mayoría automática», que custodió los privilegios de la minoría.
Mauricio Macri, fue la etapa de la persecución judicial. El que quiso quedarse con las casas de aquellos habitantes de Morón que no pagaran sus cloacas, el que fue encontrado culpable por contrabando de autopartes vía Uruguay y que asumió como presidente procesado por escuchas ilegales; se puso al frente de la primera experiencia en la Rosada, de una derecha incomplatible con la República.
Instaló el lawfare desde Comodoro Py, para intentar terminar para siempre con el kirchnerismo. La sólida estructura que comenzó a darle silueta dictatorial a los gobiernos elegidos por el pueblo, tuvo como armador al prófugo Rodríguez Simón y fue realidad a través de dos jueces de la Corte nombrados por decreto, la «Mesa judicial», la «doctrina Irurzun» y la «Gestapro». Ejército de ocupación de Tribunales, que después jugaba al fútbol en la Quinta del ex presidente o viajaba a Lago Escondico a recibir instrucciones.
El laboratorio comenzó el 16 de enero de 2016 cuando detuvieron a Milagros Sala, para convertirla en presa política y demonizar la gran obra de la Tupac. Pero Cristina era y es, el gran objetivo de la derecha, porque necesitan poder terminar con el máximo símbolo presente de los gobiernos populares argentinos, para poder reinar. La persiguieron nueve años, desde aquel tristemente célebre 13 de abril de 2016.
Milei encarna la profundización del macrismo, como mucamo del «poder real» con superpoderes de emperador y apoya su estadía en la Casa de Gobierno, en su amor por la represión a cualquier síntoma opositor. Heredó la «justicia-injusta» para hambrear, quitar remedios oncológicos y despreciar a los discapacitados de todas las maneras posibles en esta pseudo democrácia. Volvió a entragarnos como Macri, en brazos del Fondo Monetario y para colmo de males, sumó su obsecuencia ilimitada a los modelos irracionales de Trump y Netanyahu.
Ayer institucionalmente tocamos fondo, con una causa armada al solo efecto de la proscripción eterna de Critsina, justo cuando ya no saben de dónde sacar un dólar para llegar a octubre. No hay casualidades y la quiebra económica de Caputo, la que repite en 2025 los mismos síntomas de 2018, apuró la necesidad política de llevarse todo por delante para sacarla de la cancha ante las urnas cercanas e intentar proscribirla para siempre. Pero terminaron uniendo las piezas de un rompecabezas que amenazaba complejo y sin dudas, el remedio que eligieron, será muchísimo peor que la enfermedad.
Los bisnietos de «Viva el cáncer» y el decreto 4161, los nietos de la desaparición de personas, los hijos de la patria regalada de Carlitos y los hermanos menores de la mafia calabresa; por ahora festejan. No saben que «futuro y memoria», se vengarán algún día (Paco Urondo).

