Después de cuatro procesos neoliberales en 49 años, la deuda externa argentina que al 23 de marzo de 1976, era de 7 mil millones de dólares, se elevó en 2025 a 450 mil. La dictadura, el menemismo, el macrismo y los libertarios, aumentaron la deuda en un 650%.
Billetes invisibles para el pueblo. No fueron caminos, ni gasoductos, ni escuelas, ni hospitales. No impulsaron el despegue de la industria nacional, ni de nuestra ciencia y tecnología, ni nos sacaron del subdesarrollo.
En los casi 42 años del último período democrático argentino, la única excepción fue el kirchnerismo. Néstor primero y Cristina después, encabezaron los procesos de restructuración de deuda, con una quita del 70% (2005 y 2010) y le pagó toda la deuda al Fondo Monetario Internacional, en enero de 2006. El macrismo fue el encargado de tomar un país, que por primera vez desde el 83, no tenía que soportar una transición incómoda. El frente externo mostraba un inédito clima de paz, con el 94% de los bonistas adentro del acuerdo.
En los tres procesos peronistas (1946-1955, 1973-1976 y 2003-2015), los liberales encontraron saldada su fiesta y en lugar de apuntar al despegue, saquearon. Achicaron la porción del pueblo en la distribución de la riqueza y tomaron deuda que pagarán millones, para alimentar a la «patria financiera» y fugar dólares baratos.
Título principal de la tapa de Clarín, de esta mañana: «Apremiado por la falta de reservas, el gobierno sale a buscar más dólares. Es un paquete financiero con un crédito de 2 mil millones de dólares y una emisión mensual de bonos por mil millones de dólares».
La Nación dice en portada, a través de un título más íntimo, más reservado, que «El Gobierno tomará más deuda para sumar reservas».
Ninguno de los dos medios del poder real, dijo que esto pasa solo en un país quebrado, que esto solo sucede en un país asaltado cíclicamente por el neoliberalismo que apoyan, ni se preguntó absolutamente nada después que Milei-Caputo recibieran hace apenas dos meses, un crédito de 20 mil millones de dólares.
Los dos mil millones de dólares los usarán para cubrir el 11 de julio próximo, los 4.400 millones para engordar reservas netas que reclamó el Fondo Monetario en el acuerdo de abril. Llegarán con un crédito de devolución a corto plazo, operaciones que suelen tener una tasa de interés muchísimo más alta que los empréstitos a mediano y largo plazo.
Y los bonos estarán a disposición cada 30 días, de especuladores nacionales y extranjeros, sin la obligación de una permanencia mínima de seis meses. Nadie compra bonos de un país quebrado, salvo «buitres» que pueden esperar una década con los brazos cruzados, para después llevarse su «inversión» inicial al 500%.
Buscando esconder su nuevo fracaso, Caputo bautizó «Fase 3» a este desesperado mangazo para llegar a octubre y enmascara este caótico final ineludible, con la excusa infantil de «sanear contablemente al BCRA y continuar bajando la inflación».
La necesidad del oficialismo de sobrevivir a una elección de medio termino, intentando terminar su mandato, hipoteca a tres o cuatro generaciones de argentinos. Un porcentaje quedará condenado a la marginalidad, otro a la pobreza y la clase media será una raza en peligro de extinsión.
Repito, la Argentina licitará mil millones por mes en bonos de deuda. Porque a veces parece que nadie escucha…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 10 de junio de 2025

