Un día como hoy (4 de marzo) pero de 1811, quedó acentado en el libro de viaje de la fragata «Fame», la muerte a los 32 años de Mariano Moreno. Cuando la Revolución de Mayo no tenía un año de vida, el sector de la Junta que soñaba son ser los «nuevos ojos del rey» (virrey) en Buenos Aires, lo envió en misión diplomática a Londres. El padre del «Plan de Operaciones», incomodoba cerca y se lo necesitaba lejos; como molestaban Castelli, Belgrano o Monteagudo.
La palabra de Moreno sirve para explicar en tiempo presente, el espíritu del modelo de país. Dos fragmentos de «Néstor, no les tengo miedo» y de «Prontuario, no hay neoliberalismo sin traición».
NESTOR, NO LES TENGO MIEDO: «El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas», Mariano Moreno 1810.
El primer desaparecido de la historia política argentina, alguna vez se preguntó: «¿Creen que los hijos del país puedan volver a las cadenas? ¿No conocen los enemigos que, aun cuando logren nuestro exterminio, nuestros hijos han de vengar la muerte de sus padres?».
Es el mismo que hablaba de comunidad americana soberana, cuando la patria no existía, siempre sumando la cultura originaria a los postulados criollos: «Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el Fuerte y demás cuarteles de la ciudad».
Moreno sabía que el primer paso de toda revolución, era generar seres capaces de dudar, reflexionar y evaluar: «Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».
PRONTUARIO: La infidelidad que contamina el cuerpo social y desclasa a millones de seres humanos, no tiene protagonistas paridos por una sola matriz, ni existe una única razón como motor. Ocupan distintos roles arriba de todos los escenarios posibles: políticos, economistas, militares, sindicalistas, jueces, periodistas, empresarios. Todos suman su granito de arena para consumar el suicidio en masa frente a las urnas, de aquellos que creyeron que su salvación estaba en brazos del enemigo. La lista de hechos y protagonistas, es tan larga como añeja y quizás a modo de advertencia para el segundo siglo argentino, el génesis nacional mixturó lo mejor y lo peor de la condición humana que caminó estas Pampas: Mariano Moreno envenenado en alta mar, San Martín vendido por Alvear, los desacatos de Belgrano para salvar la Revolución, Rivadavia entregando el país a Inglaterra, la oligarquía salteña asesinando a Güemes, Dorrego frente al pelotón de fusilamiento de Lavalle, Facundo emboscado en Barranca Yaco, Urquiza terminando con Rosas por encargo del emperador de Brasil, Mitre aniquilando al Paraguay por orden de Gran Bretaña y Roca exterminando indios para afianzar la “segunda conquista”.
Castelli murió cuando la Patria tenía dos años y la Libertad avanzaba a los tumbos. Mientras la traición de los primeros desencuentros del país joven, tenían sabor a eternidad, sentenció: «Si ves al futuro, dile que no venga”.

