Luego de fracasar con el 2×1, seis años después Juntos por el Cambio sueña con una nueva amnistía

El campeonato por el fascista del mes, entró en cuartos de final. Etapa de definiciones, donde la propuesta de Juntos por el Cambio se siente cómoda, operando en zona de confort, cuando le sube el volumen a la crueldad. Cada 24 horas es un poco más fuerte con los débiles y complaciente con el “poder real” y con los que mataron en su nombre entre 1976 y 1983.
Ante la necesidad de ofrecer a sus amos, sacrificios jamás imaginados por un sistema que por su naturaleza es de límites anchos y generosos, todos los días aparecen propuestas que apuñalan lo que queda del sueño argentino 40 años después.    

Pretenden colocar como parte de la agenda del presente, al contrato de convivencia política, que basado en memoria, verdad y justicia, edificó nuestra sociedad, desde el Juicio a las Juntas hasta el presente.

Nunca es suficiente y siempre es necesario, recordar a los jóvenes que descubren y a los veteranos que necesitan recordar, que la última dictadura llegó para cambiar la matriz económica, para destruir la industria nacional y convertirnos en un gigantesco paraíso fiscal.
Para devolvernos nuestra vieja condición de factoría colonial, sin independencia económica, ni soberanía política.
Luego de esa cacería humana con más de 400 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, 30 mil desaparecidos, fosas comunes, robo de bebés y vuelos de la muerte, la democracia se transformó en el sinónimo más exacto de la palabra vida, en este punto del planeta.    

Patricia Bullrich visitó el jueves pasado a un grupo de militares, en la zona de Punta Alta, exactamente en Coronel Rosales; una zona que domina la Armada, muy cerca de Puerto Belgrano. Dijo que muchos de los que estuvieron en la Guerra de Malvinas, “terminaron injustamente presos sin el reconocimiento de haber estado luchando por la patria”. O sea, padeciendo cárcel por la actuación protagónica, que tuvieron en los campos de concentración de la dictadura. Aseguró que si llega a ser comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, impugnará el proceso de juzgamiento por crímenes de lesa humanidad.

Le bajó el precio a los colimbas que víctimas del hambre, el frío extremo, mal equipados y hasta torturados por sus superiores, dejaron todo ante la OTAN. “Algunas veces se valoraba más al conscripto que al que venía de la Armada o del Ejército. Vamos a trabajar para que todas estas injusticias se puedan solucionar”.

El panfleto nazi, este sector de Juntos por el Cambio lo repartió después que Milei, se mostrara a favor de la cárcel para los genocidas y organizaciones a la derecha de la derecha, le pidieron explicaciones a la “procesista” Victoria Villarruel.

Para Bullrich, los militares condenados por delitos de lesa humanidad, están «injustamente» privados de su libertad y en un gesto monárquico, que promete dinamitar una vez más la división de poderes, dijo que va a resolverlo si es presidenta. La precandidata a presidenta promete indulto menemista para todos, desconociendo los juicios que garantizaron justicia para más de 600 violadores a los derechos humanos.

En una semana, primero nos hizo retroceder hasta 2001 con un nuevo Blindaje ruinoso y ahora volvimos a 1989 para recuperar el espíritu de las leyes de perdón que le garantizó impunidad a la familia militar setentista. Y a través de una lógica perversa, Bullrich planteó como “incompatible” que haya detenidos que intervinieron en la guerra de Malvinas.
Los cultores de la Doctrina de la Seguridad Nacional, desde el 24 de marzo de 1976, hasta el 2 de abril de 1982, fueron a las islas con las manos manchadas de sangre, fueron a la guerra después de torturar embazadas, desaparecer a adolescentes, Madres de Plaza de Mayo, comisiones obreras, científicos, maestros…

(1 de agosto de 2023, Radio Nacional)