Siguen combatiendo contra el “enemigo interno”, al que le apuntaba la “Doctrina de la Seguridad Nacional” desde la década del ’60. Continúan peleando sin resignación, desde el rincón al que los condenó la democracia, pero por supuesto, sin ningún tipo de arrepentimiento.
Una de las grandes batallas a la que se aferran 46 años después del último golpe de Estado, es el pacto de silencio que guarda celosamente el destino de más de 300 bebés apropiados. Otra es la que afronta la “infantería judicial”, lentificando y obstruyendo los juicios en proceso y en tercer lugar, la resistencia a señalizaciones y multiplicación de los espacios de memoria.
La lucha que nunca abandonan, es la de burlar la prisión efectiva. El 3 de mayo de 2017, Macri volvió a colgar los cuadros. La Nación a cinco columnas, festejó aquella mañana el caso Luis Muiña (acusado por dos homicidios en el Hospital Posadas), con “La Corte aplicó el 2 x 1 a un condenado por delitos de lesa humanidad”. Se podía imaginar la enorme sonrisa dibujada en la cara de la conducción del diario de los Saguier, vengando aquel editorial cuestionado por su redacción, que lanzaron cuando el neoliberalismo se preparaba para ocupar el sillón presidencial (23 de noviembre de 2015). “No más venganza: La elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos. Los trágicos hechos de la década del setenta han sido tamizados por la izquierda. Aquella izquierda verbosa, de verdadera configuración fascista antes y ahora, se apoderó desde comienzos del gobierno de los Kirchner del aparato propagandístico oficial”.
El 2 x 1 fue casi una devolución de gentilezas hacia la dictadura, de la familia de Mauricio. Teniendo en cuenta como los militares impulsaron el crecimiento de su grupo desde fines de los ’70, primero aumentaron su esquema de negocios, de 7 a 47 empresas y luego el salvataje del grupo con la estatización de la deuda externa privada de 1982. Se trató del último capítulo de una vieja deuda de honor. Como actores secundarios, el silencio cómplice del radicalismo, para enterrar profundamente el recuerdo de la CONADEP y el Juicio a las ex Juntas Militares, más las traiciones en el Parlamento de los que consiguieron una banca con los votos del Frente para la Victoria. Ambos sectores levantaron la mano para consagrar como miembros de la Suprema Corte, a los “decretados” Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti.
La renovada discusión sobre las prisiones domiciliarias para represores, reapareció después que la Cámara Federal de Casación la habilitara para Miguel Etchecolatz y dos represores condenados en el juicio de la Contraofensiva. Las “excusas” sostienen que los procesados o condenados por crímenes contra la humanidad, pueden recibir mejores cuidados en sus casas que en la cárcel. La Secretaría de Derechos Humanos, les demostró que no es así. Inspeccionó las condiciones de detención (infraestructura y cuidados) de los presos por delitos del terrorismo de Estado, en las unidades penales 34 de Campo de Mayo (54 detenidos) y 31 de Ezeiza (22) y no encontraron irregularidades. Los genocidas cuentan entre otras cosas, con atención médica las 24 horas, ambulancia, consultorio odontológico, servicio de kinesiología y personal de salud mental. Los cuidados, que fueron demonizados por los defensores de los militares e integrantes de las fuerzas de seguridad, cumplen con todos los estándares internacionales, establecidos para estos casos.
CAMPO DE MAYO: Alrededor de 20 presos, ocupan los pabellones A, B y C. En el D están detenidos los represores que requieren atención médica permanente. El E cuenta con cocina, baño y tres habitaciones y es de aislamiento. Las tres dependencias tienen celdas individuales, baños preparados para adultos mayores (barandas y barras), calefacción, aire acondicionado, heladeras, televisión, computadoras y locutorios.
El informe de la secretaría, dice que de lunes a viernes los internos cuentan con tres psicólogos y un psiquiatra y tienen un taller de estimulación neurocognitiva para adultos mayores. Las instalaciones tienen además, dos canchas de tenis, un circuito para caminata, un gimnasio con aparatos y tres huertas con finalidad recreativa.
EZEIZA: Las instalaciones son muy similares a las de Campo de Mayo. Atención médica las 24 horas, nutricionistas, kinesiólogos y odontólogos. Los presos participan de talleres literarios, realizan caminatas, pilates y pueden jugar voley, tenis criollo y básquet o hacer gimnasia.
El espacio también cuenta con una huerta.
Las condiciones de detención que dispuso la República para quienes la violaron, constituyen otra prueba de un grito histórico de todos los organismos defensores de los Derechos Humanos: justicia no venganza. Las características de las cárceles destinadas a los represores, son la respuesta de la “civilización” a la que decían pertenecer los criminales, a la “barbarie” de la cacería humana que proyectaron con centenares de centros clandestinos de detención tortura y muerte.

