Ayer la presidenta tocó el tema que muchos dirigentes sindicales (cercanos o lejanos) y que todos los medios de comunicación, sin excepción (los que critican o acompañan), estaban esperando. Habló de Ganancias y decretó que el medio aguinaldo de diciembre, de los trabajadores con ingresos brutos de hasta 35 mil pesos mensuales, no será alcanzado por el Impuesto. Una decisión que beneficiará a más de 784 mil asalariados.
Por supuesto que propios y extraños, saben que la respuesta del Gobierno no termina con la pelea de fondo (elevar el piso salarial a partir del cual se empieza a pagar ese impuesto), pero coinciden aunque declaren públicamante otra cosa, que esta decisión reduce las tensiones. Sobre todo le baja el volumen, al grito de los sectores que defienden como cruzados, a la porción del mundo laboral argentino, que gana en promedio un 500% más que el trabajador que percibe el sueldo mínimo.
Es paradójico que los mismos que clamaban por comida hace 11 años, hoy marchen para que no les toquen los niveles salariales alcanzados; cifras que cuando se inició el kirchnerismo, eran remuneraciones privilegiadas solo para los ámbitos gerenciales. Pero la puja política, cada vez más personal y menos colectiva de algunos dirigentes, encontró en Ganancias una de las pocas excusas que le quedan en pie, para convertir al modelo en su enemigo.
El otro tema que les preocupa y mucho, es la inflación y extrañamente, las cabezas de la protesta que se disfraza de obrera, nunca marchan hacia las sedes de los formadores de precios; nunca acusan a los monopolios que exprimen el bolsillo argentino, cartelizando el valor de productos esenciales de la canasta básica. No visitan con sus movilizaciones, a los patrones que no registran a sus empleados; a los terratenientes que siguen arreando golondrinas en cada cosecha, en condiciones de esclavitud medieval; los que aún viven del trabajo infantil…
Es muy extraño, que en una economía capitalista como la nuestra, el único protagonista de los números negativos del país, siempre sea el Estado.
Y es muy extraño que sus históricos enemigos, hoy sean sus benefactores; que los que callaron ante el cambio de matriz económica de Martínez de Hoz (terrorismo de Estado, para matar miles de personas y la industria nacional), hoy sean demócratas; que los que fueron cómplices del menemismo (el remate del patrimonio nacionall y el regalo a las transnacionales de los recursos energéticos), hoy estén preocupados por el país…
Pero volviendo a la palabra de Cristina ayer ante la cúpula de la UIA, si miramos la tapa de los diarios o resumimos las últimas horas de radio y televisión en la Argentina; parece que la Presidenta solo habló de Ganancias. Parece que después del anuncio del aguinaldo libre de impuesto, saludó, juntó sus apuntes y se fue.
Los títulos no rescatan nada más y sin embargo, dijo cosas muy importantes. Tan significativas o más trascendentales que el tema que preocupa tanto a algunos dirigentes.
Habló de niveles de empleo y ganancia, nunca alcanzados en los últimos 30 años de democracia y en algunos casos, en toda la historia económica del país. Habló de paritarias, de la revolución energética y de las amenazantes ganancias del poder financiero. Habló de la cantidad de argentinos con empleo y del millón que aún falta sumar al mercado laboral.
Dijo que “la facturación de las empresas industriales se multiplicó 12 veces entre 2003 y 2014 y en la intermediación financiera creció 20 veces en el mismo período”.
Habló de desendeudamiento, de la inversión en educación, de la Ley de Abastecimiento, de competitividad y reindustrialización. Habló de los subsidios a la producción y de la necesidad del regreso del tren para transportar nuestra economía. Habló de las cuentas suizas y de los medios cómplices de los que buscan enfriar los números y la militancia política.
Y también, hizo mención a la multinacional Procter & Gamble. Señaló que pagará en efectivo el 50% de lo que le reclama el fisco por sobrefacturar importaciones: 138 millones de dólares. El resto (69 millones) será dirimido en la Justicia.
Pero los medios se empecinan en hablar solo de Impuesto a las Ganancias, por que quizás, no sea conveniente hablar de ciertas cosas…

