¿MENSAJE DEL PAPA PARA LOS HEREDEROS DE DON BARTOLOME? (Prohibido amanecer AM750, 23 de diciembre de 2014)

«En el exilio cubano, los fieles hablan de traición», tituló esta mañana La Nación, cuando describió a los muchos católicos que están molestos por la mediación que acercó a los gobiernos de Washington y La Habana. Según el diario, los fieles de más edad que viven en el sur de la Florida, «comparan a los hermanos Castro con el diablo» y dicen que ahora, su líder espiritual los traicionó.
La nota habla de furia y subraya que por estas horas los exiliados, se hacen tres preguntas: ¿Presionó el presidente Barack Obama al Papa? ¿Entiende el Pontífice la maldad de los hermanos Castro? ¿O quizás intenta tontamente, cementar su imagen alentando los cambios?

La Nación coincide a la distancia con la posición de los anticastristas, que consultó o imaginó. Para construir su propia queja sobre Francisco, el diario los utiliza para poder decirle al Papa, todo lo que realmente siente ante esta puñalada por la espalda, sin tener firmar la nota y responsabilizarse por cada letra.

Efraín Rivas, 53 años, «soy un católico sin papa». Miguel Saavedra, 57 años, «la Iglesia está contaminada». José Sánchez, 53 años, «no sé qué estaba pensando el Papa». Sostiene el artículo, que los católicos veteranos, «prefieren que la iglesia tome posturas más duras», para condenar a la revolución cubana.
El artículo finaliza a toda orquesta, con Marco Rubio; el senador cubano-estadounidense de Florida que le pediría a Su Santidad que «defienda la causa de la libertad y la democracia».

La Nación completa el combo de críticas hacia el Papa, cuando cuenta lo que provocó la palabra de Francisco ante la cúpula de la curia romana. Habla de un análisis «descarnado», del jefe de la Iglesia, cuando enumeró los 15 males que padece la burocracia que gobierna el catolicismo; vapuleando «sin piedad» a los cardenales.

Posiblemente, alguno de los principales jefes editoriales del diario, entendió que Francisco les habló a los periodistas de la familia Saguier, cuando planteó la existencia de hombres con «Alzheimer espiritual», «esquizofrenia intelectual», «terrorismo de los chismes» e «infidelidades» al Evangelio.

La primera enfermedad que el Papa mencionó, es la de «sentirse inmortal e insustituible», sin defectos, privados de autocrítica, que no se actualizan ni tratan de mejorar. «Hay que visitar los cementerios para ver los nombres de tantas personas que se consideraban inmunes e indispensables», comentó. «Es la patología del poder», el «complejo de Mesías», agregó.

La tercera enfermedad, siguió Francisco, «es la del endurecimiento mental y espiritual, el corazón de piedra y duro cuello de los que en el camino pierden serenidad interior, audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en máquinas de prácticas y no hombres de Dios».

El Santo Padre subrayó la «esquizofrenia existencial», de quienes olvidan que están al servicio de personas concretas, que viven una doble vida, que se limitan a realizar trámites burocráticos, que dependen sólo de sus propias pasiones, caprichos y manías y que «construyen a su alrededor muros y costumbres».

El Papa le apuntó a los «chismes y la cizaña», invitando a los funcionarios a protegerse de ese «terrorismo», por los destrozos que provoca. Otra patología es «la enfermedad de la indiferencia hacia los demás» y la de la «cara fúnebre», ya que considera que el religioso «debe ser una persona amable, serena y entusiasta. Debe transmitir alegría», agregó. «¡Qué bien hace una buena dosis de humor!», recomendó un jefe de la Iglesia que parece haberle agregado a los santos evangelios, una buena dosis de «Los profetas del odio», de Don Arturo Jauretche.

Francisco incluyó entre los males de la curia, «acumular bienes materiales», la pertenencia «a círculos cerrados» y «la mundanidad y el exhibicionismo».

La nota de La Nación, dice que las palabras de Francisco les «borró las sonrisas» a los desconcertados cardenales y se encarga de resaltar, que «pocos aplaudieron, mientras el Papa enumeraba los males de la curia». Seguramente, lo mismo sucedió con los hombres que hoy están encargados del diario que fundó Don Bartolomé…

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