La complicidad de Mercedes Benz con el aparato represivo de la última dictadura, sirvió para “limpiar” ideológicamente la planta de González Catán. Las desapariciones de los integrantes de la comisión interna, sembraron el terror necesario para paralizar a los 4 mil obreros de la fábrica. Para ejecutar las 14 desapariciones, no hubo un solo manual de estilo: secuestraron a los trabajadores de sus domicilios, los interceptaron en la vía pública y por supuesto, también los capturaron en el interior de la fábrica… A mediados de la década del ’70, existían fichas de inteligencia armadas por la empresa, a medida de las necesidades del Ejército.

