Toto Caputo nos conduce hacia la peruanización de la economía argentina

Dos datos parlamentarios flamantes, apuntalan convertirnos en Perú, el gran objetivo de Caputo. Esa es la pesadilla de cabecera que el ministro de Economía tiene reservada para el pueblo; mientras el saborea ese infierno con gusto a paraíso: «Argentina empieza a parecerse a un país normal como Perú».

Primero el pago a los buitres, igual que en 2016 durante la presidencia de Macri, cuando Toto era secretario de Finanzas. Ayer Argentina votó en diputados, ponerse al día con 171 millones de dólares. Los ganadores del modelo, fueron dos grupos que compraron por monedas bonos defaulteados en 2001 y que se sentaron a esperar un cuarto de siglo, para que uno se lleve 104 millones y el otro 67. Con esta sumisión, Argentina despejó de malezas su camino hacia un nuevo proceso de endeudamiento externo que apunta a batir todos los récords, por volumen y tiempo.
La otra ley, ahora espera la sanción del Senado. Con el Rigi II, Caputo le reparte golosinas a las provincias mineras, para que nadie le reclame por la muerte de las economías regionales, ni por la sequía de la coparticipación. Y si no les alcanza con rifar la naturaleza, autoriza a los gobernadores a tomar deuda externa.

Cuando habla de nuestra peruanización, el ministro imagina un país que no modifique su macroeconomía, a pesar del hambre y la desocupación de los de abajo. Dice entrelíneas, que la variable de ajuste para que la inflación no aumente, tendrá que ser una demanda casi inexistente de millones de seres humanos.
El mesadinerista, asegura que un país muerto no se resfría. Y por supuesto, tiene razón.
El plan eterno de la derecha local, nunca argentina, es consolidar el crecimiento del bolsillo del 20% de la población, hoy a través de la patria sojera, minería, hidrocarburos y especulación financiera y ayer a través de las estacias de la oligarquía y generar paralelamente, una especie ley de la selva para el 80% restante.

Lo hicieron los conservadores primero, los liberales después, los neoliberales a partir de los 70 y ahora de los libertarios; que no son otra cosa que la suma de todos los procesos anteriores, aunque juren que representan algo nuevo.

Cuando hablamos de la economía real, ya tenemos los primeros resultados del modo peruano. El último aumento para los jubilados, fue del 2,1%; entonces la jubilación mínima ahora es de 411.989 pesos. Sumado el bono de 70 mil, congelado desde la asunción de Milei y que por inflación tendría que rozar los 270 mil pesos, la mínima llega a 481.989.
La PUAM (Pensión Universal Adulto Mayor), es de 329.591, con el bono se fue a 399.591
Pensión por invalidez ahora es de 288.394 y con el bono, suma 358.394.
El salario mínimo en junio, fue de 372.400 pesos mensuales y de 1.862 la hora.
Caputo apunta a una Argentina para menos de 10 millones de habitantes y que para los 40 millones restantes, funcione en «estado vegetativo».

Un país donde la informalidad laboral sea la norma, un país sin recibo de sueldo como Perú, donde los trabajadores no registrados son el 70% de la población activa.
Caputo quiere un país donde reine la paz de los cementerios, una Argentina en la que si cambia el presidente, nunca se modifique el rumbo. Un país sin oposición, en el que gane quien gane, siempre se imponga un candidato que no prometa modificar la siesta de la puja distributiva. Que reine la concentración económica y la ilusión del bienestar haga centro en la teoría del derrame.
No obstante, el ministro tiene un gran problema. Sus amigos, no le creen. Saben que el proyecto es inviable y que cuando estalle la burbuja, apareceran los números verdaderos.
Los medios del poder real fingieron demencia periodística, cuando ayer el dólar oficial alcanzó el nivel más alto del año, creciendo 7,5 pesos y cotizando a 1.479. Hicieron lo mismo con los raros movimientos que de pronto experimentó el Blue. Ayer cerró 1530 pesos para la venta, en la última semana creció 3,4% (+ 50 pesos) y registra un salto del 7% (100 pesos) en el mes.

Crece lo que técnicamente, los economistas de la «patria financiera» denominan «demanda de cobertura». Generalmente no se venden paraguas cuando el gobierno le garantiza al mercado, sol radiante por un largo rato. Sin embargo, los amigos del ministro están llevando sus pesos a refugios nucleares. Se enteraron que solo uno de cada cuatro estadounidenses, cree que la guerra con Irán valió la pena y que la popularidad de Trump, iguala su mínimo histórico del 34%. Saben que la derrota de noviembre se acerca y que se acabaron los salvatajes.

¿Quién dijo que Perú no clasificó para el Mundial? Los de la banda roja en el pecho están invictos, primeros en el Grupo J. Argelia y Austria son pasado y ahora viene Jordania. Y encima la Pulga peruana, sigue vigente a los 39.

Editorial de Gustavo Campana del jueves 25 de junio en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales)