Fantome Group, el fabricante que trabajaba con muy buenos resultados para Reebok, Kappa, Billabong, Cheeky, Mimo y Kosiuko; fundada en 2003, dijo en la presentación judicial para abrir su concurso preventivo, que lo había derrotado una «competencia diabólica». Solo le faltó agregar que es imposible pelear contra un gobierno neoliberal; que la historia dice que muy pocas empresas del rubro pudieron contra Martínez de Hoz, el menemismo, la Alianza y el macrismo.
Fantome comenzó a trabajar en 2003 un pequeño galpón en Villa Devoto produciendo para pequeños clientes y seis años después, armó una planta de 5.500m2, en la que concentró todo el proceso productivo de indumentaria: corte, confección, bordado, estampado, terminado y packaging.
Nació y creció en el kirchnerismo, resistió al macrismo y se está muriendo con los libertarios.
En el caso puntual de Mileil, el Topo tiene un plan mucho más grande que la destrucción del Estado, su misión abarca el fin de la democracia y la desaparición de la línea de producción.
En el futuro inmediato de la industria textil argentina, una de las mayores generadoras de empleo manufacturero del país, solo se ven cierres definitivos, concursos preventivos y reestructuraciones de la mano de despidos y suspensiones.
La crisis por importados de China, Brasil y Bangladesh; la caída del consumo; el aumento de los costos y el carísimo financiamiento, afecta a todas las variables del rubro. Jaque mate para los talleres que producen para marcas masivas y empresas con producción propia, hilanderías, ropa interior e indumentaria infantil.
Así como en el efecto dominó de golpes militares setentistas, Estado de Sitio y terrorismo de Estado, generó que el neoliberalismo de Milton Friedman pudiera bajar por primera vez desde la Universidad de Chicago hasta el Chile 73; hoy repiten la experiencia que hasta ahora no pudieron consolidar en democracia y van a achicar al máximo facultades y libertades fundamentales, adaptándose al eco sistema político. Porque la «competencia diabólica» opera contra derechos y garantías, para después imponer el saqueo.
Sin un aumento considerable de la represión, será imposible cumplir con lo que el Fondo Monetario le está ordenando a la Argentina. Primero, una reforma tributaria, para que paguen menos impuestos empresas y sectores de mayores ingresos y una mayor carga aplaste a trabajadores asalariados y pequeños contribuyentes. Y después, una reforma previsional, con jubilaciones para todos y todas, a partir de los 70 años.
La «competencia diabólica», le clavó la bandera de remate al país con el RIGI II y apuesta a sacar la ley de extranjerización total del territorio Nacional. Dos operaciones, que necesitarán represión de máxima pureza.
Si todavía no se entendió, por qué razón hoy un comisario de la Federal, gana lo mismo o más que un general del Ejército, dato inédito para la historia de la derecha argentina; es porque la Casa Rosada tiene la necesidad de brindarles a las fuerzas de seguridad, un plus salarial por palazos y gases a cualquier opositor que salga a la calle.
El resto lo harán, la demonización mediática y la «injusticia judicial».
Las cámaras buscarán terminar con los «nietos de Pitrola» que nazcan en todo el arco ideológico que se plante contra el «poder real» y Comodoro Py se encargará de procesar y encarcelar a todo el que grite contra el hambre.
Sin golpe de Estado, pero con un gobierno elegido por el pueblo, dispuesto a no respetar las leyes. Sin las Fuerzas Armadas en la calle, pero con Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Aeronáutica. Sin un milico dirigiendo un canal o una radio, pero con medios de comunicación operando con el mismo discurso único de hace 50 años. Sin jueces que jugaron por el «Estatuto del Proceso de Reorganización Nacional», pero que le prometieron fidelidad eterna al mercado.
La Argentina enfrenta en términos económicos a una «competencia diabólica», en sintonía política pelea con los enemigos de la democracia y deberá revelarse contra la insensibilidad social que la derecha lleva en la sangre.

