De profesor que manejaba un Uber, a diputado con hipotecario del Nación

Adorni es el único argentino que Milei salvó de la pobreza, mientras que el diputado nacional Santiago Santurio, es el irrepetible docente argentino que pasó de manejar un Uber en sus horas libres, a transformarse en millonario. No se conoce a profesores/choferes de aplicación, que por el mágico efecto de ser legisladores libertarios, puedan sacar un crédito hipotecario en el Nación por 239 mil dólares.
Santiaguito abandonó para siempre su condición de inquilino, de la mano de la «injusticia social» que pregona su gobierno y goza de las bondades de ese privilegio: una hermosa propiedad en un barrio cerrado del oeste bonaerense.
El mismo que se paraba al frente de las aulas de la Universidad Austral a hablar de Filosofía y a dar Catequesis en el colegio Santo Tomás de Aquino de la UCA, encontró en julio de 2025 una nueva vida en la militancia neoliberal anti casta. El banco de ese Estado que odian y que juran que vinieron a romper en mil pedazos, le otorgó una solución VIP a su problema habitacional.
Habría que iniciar ante la Santa Sede, el trámite de beatificación del tipo que le autorizó el crédito, porque la operación está en zona de milagro. Un mes antes de conseguir la llave de la felicidad, Santurio tenía deudas de tarjetas de crédito, por casi siete millones de pesos.


Para estar a la altura del profe, su presente es parte de una filosofía basada en gozar de total impunidad para quedarse con el capital que el país le debe ofrecer por ley, exclusivamente a su población sin techo y por supuesto, en cantidades razonables.
El enemigo del feminismo, el matrimonio igualitario y el aborto, ahora tendrá que defenderse ante la Justicia, de los tres cargos por los que lo denunció Marcela Pagano: enriquecimiento ilícito, omisión maliciosa de datos en su declaración jurada y supuestas negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública.
El tipo del que seguramente Santo Tomás de Aquino estaría muy orgulloso, no contaba con activos declarados que ni siquiera justifiquen el pago inicial del 20% necesario para solicitar un hipotecario; que en su caso particular fueron 60 mil dólares.
Logró un plazo de cancelación de 30 años, cuando su mandato como legislador vence en menos de tres, por lo que no cuenta con estabilidad laboral formal futura.

El Profe tampoco está casado con una empresaria como Bettina, con la que puede dibujar ingresos familiares. Su esposa es María Celina Aguilar Bugeau, quien no figura inscripta en ARCA y por lo tanto, no podría salir en respaldo del crédito. María Celina da clases de pintura y dicta talleres de cerámica.
El acusado tiene toda su fe cristiana depositada en una mujer, la jueza María Eugenia Capuchetti, que frente a estas causas, es una especie de Virgen de Luján exclusiva de la derecha, capaz de cumplir todos los deseos de sus fieles.

Pagano revolvió en el pasado del diputado y lo encontró socio del «Condominio Santurio Rodríguez, Santiago Javier y otros», una estructura societaria inmobiliaria que existe desde 2013 y que el legislador católico ocultó durante tres declaraciones juradas consecutivas desde que llegó al Congreso. A un profesor de Catequesis, no le vamos a recordar que el octavo mandamiento dice «No darás falso testimonio ni mentirás»; porque por supuesto lo sabe desde niño.
Los condominios suelen ser sociedades de al menos tres personas. ¿Habrá que buscar los socios de Santurio en sus amigos negacionistas y antiderechos del Frente Joven?

Según reza la última declaración jurada de Santurio ante la Oficina Anticorrupción, el diputado contaba con un patrimonio declarado de 12 millones de pesos: 4.478.892 en una caja de ahorro, 5.000.000 en efectivo y 4 mil dólares depositados en dos cuentas, una en un banco local y otra en el exterior.
Si se toma su sueldo actual como diputado, la cuota mensual del crédito que le dieron representa el más del 48% de su ingreso, lo que supera ampliamente el límite regulatorio del 25% fijado por el Nación.

Ultimo dato. Santurio tiene cuatro hijos menores de seis años, lo que reduce aún más el margen mensual de su bolsillo, después de pagar la cuota. Ante este balance negativo de sus números, estaríamos ante un diputado que todos los meses necesitaría contar con el beneficio de una colecta en la Cámara para poder sobrevivir.
Santurio se escribe todo junto, pero su nueva casita merece que a partir de ahora, lo llamemos San Turio, el patrono de los countries…