Me imagino a la conducción del Comando Sur de los Estados Unidos, enterándose que el ministerio de Defensa argentino, realizó un trueque de 70.000 kilos de membrillo por repuestos para una camioneta 4×4 del Ejército. Los que firmaron en nombre de la Casa Blanca un supuesto acuerdo de cooperación, que no es otra cosa que un plan de sometimiento de nuestra Armada en el marco de la entrega del Atlántico Sur, se están preguntando en qué puertos de la Patagonia, izarán mañana la bandera yanqui.
Ni al «Dictador de Costa Pobre» se le ocurrió publicar en el sitio de compras oficial de su Ejército: «PERMUTA DE MEMBRILLO POR REPUESTOS PARA CAMIONETA CHEVROLET 4X4 MODELO 2010».
Después de esta humillación uniformada y para no mostrarnos tan fáciles, entreguemos la soberanía nacional por un cargamento importante de mantequilla de maní o un conteiner de donas.
Los tipos después esta noticia, que cuesta muchísimo no pensarla como uno de los mejores pasajes del «realismo mágico» de García Márquez; ahora deben sentir innecesario jugar a montar un operativo para la preservación de un «activo global», destinado a «fortalecer las tareas de vigilancia marítima». Deben estar pensando en hablar seriamente con Benegas Lynch, para desempolvar su proyecto de «privatización del mar» y que quedarse con la concesión por 30 o 40 años.
Este ingenioso proceso de contratación, que se realizó bajo la tutela de la Dirección de Remonta y Veterinaria; se suma a la compra de chatarra aeronáutica y a la quiebra en dos años de la obra social de los militares. Podemos institucionalizar el «club del trueque castrence», para lograr atención de los militraes en caso de enfermedades graves o la compra de medicamentos críticos; dos situaciones que hoy no pueden bancar.
Son la mismas Fuerzas Armadas cuyo salario cayó 80% desde que asumió Milei; son las mismas que les pagan a sus cuatro mil docentes, un sueldo miserable de 500 mil pesos por mes y a las que Milei en su último guadañazo, les recortó del presupuesto 59.600 millones de pesos.
Imagino al ministro Presti, caminando por Warnes con su uniforme de teniente general buscando el repuesto, ofreciendo a cambio una cantidad de membrillo no especificada en esta especie de operación con perfume a 2001. Que pena que nos perdimos a Petri camuflado para la ocasión, entregando el membrillo reglamentario que ya no formará parte de la comida en los casinos de oficiales y suboficiales.
Volviendo al eco de esta noticia en la cuarta flota de Trump, el alineamiento internacional por monedas que acepta Milei, implica la entrega de recursos naturales, las rutas oceánicas y fundamentalmente la proyección hacia la Antártida. Su servilismo abre definitivamente las puertas, para que Tierra del Fuego sea escenario de un puerto de aguas profundas con las dos banderas.
A fines de abril, cuando el presidente de la Nación recorrió el Nimitz cuando estaba en la costa de Mar del Plata, se lo veía muy feliz por recibir a los marinos de su madre patria, a cambio de una vueltita en portaaviones. Esa fue la síntesis perfecta de un gobierno entreguista y militares sin orgullo, que con su silencio usurpan un uniforme que les pertenece a los héroes de la guerra por la independencia, a nuestros muertos del Belgrano y a todos los que dejaron la vida en Malvinas.

