Hace exactamente un año, Adorni ya había comprado la casa de Indio Cuá y alquilado otra por 21 mil dólares, mientras a la suya le hacían refacciones por 245 mil verdes. Doce meses atrás, los Adorni conocían el Llao Llao, volaron dos veces a Aruba y gozaron por primera vez del «all inclusive» de Gualeguaychú.
Por entonces, ya le había declarado la guerra a los discapacitados con la radiografía del perro e insultado a Diego con el ninguneo del «Día del zurdo». Se había convertido en un guapo de cartón, contestando que «si el presidente dice que hay cinco perros, hay cinco perros y se terminó» y había amenazado a la prensa con un botón para cortar las preguntas molestas en las conferencias.
18 de mayo de 2025. El por entonces vocero de Milei, el que en secreto vivía el primer gran capítulo de su vida loca, ganaba las elecciones porteñas con el 30,7% de los votos, superando solo por tres puntos a Leandro Santoro. El anti-peronismo siguió religiosamente al candidato que no presentó un solo proyecto en la campaña.
Por entonces, la única virtud de Adorni era la de haberse convertido en un cruel aplaudidor desde el atril, de toda la destrucción libertaria. Fue el encargado de bancar ante los medios al DNU 70, la Ley Bases, el pacto de Mayo y al asado del presidente con los 87 héroes, que vetaron el aumento a los jubilados.
Su gran aporte fue atacar diariamente a la oposición y al periodismo, acusándolos de todos los delitos y bajezas morales que él mismo estaba cometiendo en silencio.
En mayo del año pasado, los libertarios ganaron la primera elección subsidiada por Trump, porque un mes antes del comicio, recibieron un salvataje de 20 mil millones de dólares del Fondo Monetario. Taparon el bosque con el mismo árbol de siempre, pero como nada es gratis, de la mano de sus ajustes impiadosos perdieron la mitad de los votos que sacaron en la segunda vuelta presidencial.
Desde la Rosada, por entonces ya habían desactivado lo que quedaba del interés por la política y casi la misma cantidad de porteños que fue a votar ese domingo, optó por quedarse en casa. Ni el pueblo, ni la «gente de bien», se presentaron a discutir su destino. Votó el 53% y en comunas como Lugano apenas el 46%.
La gran diferencia con diciembre de 2023, es que los que antes eran outsiders habían dejado de serlo y los que se decían anti-casta, en ese momento ya habían asumido la representación del privilegio.
Adorni encabezó una lista que dobló en votos al PRO, en la primera derrota ciudadana del macrismo en 18 años; le sacó 22 puntos de diferencia a Larreta y terminó con la UCR de Lousteau, que por vergüenza, se bautizó «Evolución» y apenas superó el 2%.
La Libertad Avanza no ganó en ninguno de los barrios populares donde la crisis neoliberal hacía estragos y se impuso en las zonas donde viven los verdaderos ganadores del sistema y los terratenientes de maceta. Ganó en la geografía donde se instaló la fiesta del dólar barato y la «bicicleta financiera».
Lo mejor de la noche de aquel domingo 18 de mayo de 2025, fue Caruso Lombardi diciendo, «saqué 1,7% porque mido 1,70, si fuera más alto hubiera sacado más votos»; una metáfora perfecta del presente imperfecto de la política argentina.
Y en segundo lugar, la fidelidad sin límites del «Mago sin dientes» a los amarillos; un gesto que en las malas, cotiza en Bolsa…
Hace un año Milei parecía el nuevo conductor del PRO residual y Macri un ex candidato a todo, perseguido por el costo político de su presidencia ruinosa. Doce meses después, el libertario profundizó la recesión planificada, está en caída libre y hasta Mauricio se anima a pensar en el regreso.
Lo que vino luego del triunfo del 25, fue todo barranca abajo. Mientras la economía está a un paso de la depresión, con 30 mil unidades productivas menos y más de 300 mil desocupados de la era anarco capitalista. En agosto estalló el caso ANDIS, con Spagnuolo hablando del 3% de Karina. En octubre Espert no se pudo presentar como candidato a diputado nacional, porque lo desterró de la política el mecenazgo de un narco. A Villaverde le impidieron asumir como senadora, por su pasado como minorista de cocaína. Reidel se tuvo que ir por una ventana de Nucleoeléctrica. Supimos de los contratos de la esposa de Sturzenegger con Cancillería y de Bettina con empresas del Estado. Conocimos la lista de funcionarios que chorearon un hipotecario millonario del Nación. La crisis del PAMI…
En septiembre del 25, Bettina les pagó a sus amigas un viaje por España; en noviembre Adorni escrituró en Caballito gracias a las jubiladas, volvió a descansar al paraíso de Entre Ríos y además se convirtió en jefe de Gabinete. La familia vivió los carnavales de 2026 en Punta del Este y en marzo, su esposa lo acompañó a Nueva York en el avión presidencial. Finalmente, primero él y luego su hermano, fueron imputados por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
Las cosas en apenas un año, cambiaron demasiado para los libertarios en general y para Manu en particular. Aquella victoria lo transformó rápidamente en candidato para la jefatura del gobierno porteño. Ahora su futuro se parece demasiado a su pasado, aunque es muy difícil que tan devaluado, regrese como integrante de la «patria panelista» de la tele.
Quizás vuelva el tipo que vendía autos o el que quería ser dirigente sindical de los «rappis»; pero para que cualquiera de las dos cosas sucedan, primero tiene que estar en libertad…

