«La luz al final del túnel»: Toto prometió un RIGI II de 140 mil millones de verdes

En la anti conferencia de prensa del pasado viernes, en la que justo el tipo que nos debe todas las respuestas, censuró todas las preguntas, al ministro de Economía se le cayó una cifra millonaria. Un dato que tendría que haber sido tapa el sábado y copar los editoriales domingueros, pero que pasó «sin pena ni gloria» aún para la prensa amiga.
El mensajero fue un veterano autor de promesas falsas y la necesidad de una nube de humo gigante para esconder al jefe de Gabinete, se notó demasiado. No obstante hay que guardar el número para facturárselo oportunamente, junto con la guita imaginaria que se iba a recaudar con LIBRA, pensando en el desarrollo de la pequeña y mediana empresa argentina.

Caputo sostuvo que el «Super RIGI», dejará en caja 140 mil millones de dólares. Repito: 140 mil millones de dólares. Ni «revolución productiva», ni «la luz al final del túnel», ni los «brotes verdes», ni «el segundo semestre», ni «la economía va a subir como pedo de buzo», se animaron a ir tan lejos con tanta exactitud… Teniendo en cuenta que con el RIGI uno solo ingresaron poco más de 700 millones, 140 mil millones de dólares, es reirse en la cara de un pueblo que se está convirtiendo en cuentapropista de su destino.

Los libertarios hablan en esta etapa de ampliar los beneficios impositivos del plan original, para la promoción de cadenas de valor como baterías de litio, vehículos eléctricos, uranio, industria aeroespecial, hidrógeno verde, GNL, reactores nucleares y fertilizantes. Un proyecto que no contempla a la industria nacional, áreas que no le cambiarán la ecuación a nuestras pymes que crean el 70% del empleo del país. Un subsidio estatal millonario para firmas de países desarrollados, que rompería en mil pedazos la frase insignia de Pablo Lavigne, el secretario de Coordinación de Producción, que dijo que la mejor política industrial es la que no existe. Hay que avisarle que en Biblia de los neoliberales locales, figura como primer mandamiento que el Estado deberá ser protector de multinacionales y verdugo de sus fábricas. El proyecto contempla arancel cero para importar insumos vinculados a la producción y retenciones cero para las exportaciones derivadas e esos proyectos…
Mientras tanto, sigue operando el RIGI al revés que dispusieron para el «made in Argentina»: dólar atrasado que encarece la producción local, apertura ilimitada de importaciones y sueldos semi congelados para anestesiar el consumo.

Caputo solo cumple con su palabra, cuando asume su condición de endeudador serial. Como funcionario de Macri primero y seis años después de Milei, se convirtió en el ministro de Economía que más dólares le sacó al Fondo Monetario Internacional, desde su fundación en 1944. Dato al que sumarle contexto: no lo hizo después de una guerra, ni de la destrucción que insume un terremoto.
Toto construyó un endeudamiento histórico con el FMI, solo para cumplir con vencimientos de la deuda externa, devolver capital y pagar intereses de la bicibleta financiera y autorizar que los «campeones» de la economía concentrada, fugaran dólares baratos subsidiados por los pobres.

El agravante histórico de esta quiebra planificada de la Argentina, es que el primer préstamo en 2018 fue otorgado después que Néstor cancelara la totalidad de la deuda en 2006. Doce años antes del primer matrimonio de Caputo con el FMI, el kirchnerismo pagó 9.500 millones de dólares con reservas; un monto que representaba la suma de todos los préstamos recibidos en 45 años, entre fines de 1958 y 2003.
A través de dos préstamos, casualmente recibidos por la derecha argentina con Trump como presidente de Estados Unidos, el funcionario de la «revolución de la alegría» y del «anarco capitalismo», ostenta un récord mundial: le sacó al Fondo 65 mil millones de dólares (45 mil en 2018, que en realidad eran 54 pero Alberto no tomó la última cuota y 20 mil en abril del año pasado). La suma de los dos salvatajes, representan más de un tercio de todos los créditos que el FMI tiene desparramados por el planeta.
Caputo miente cuando habla de un país próspero, no solo porque su misión es condenarlo a ser un paraíso de timba financiera, sino porque lo apuñala con deuda, en sociedad con el usurero más caro del barrio.

Editorial de Gustavo Campana del lunes 11 de mayo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).