Los números del INDEC intervenido por Caputo, discuten con el país que Milei contó en la charla con Aracre por la Televisión Pública, que tuvo un pico de raiting de 0,2. «Sacamos más de 12 o 13 millones de personas de la pobreza», «El PBI está en máximos históricos» o «El consumo crece a tasa récord», son parte de la ciencia ficción presidencial, que ayer enterró un organismo oficial. Un INDEC que cuando no habla de inflación y pobreza, escupe verdades que son incompatibles con sus mentiras para sostener el relato libertario.
Los datos del Indice de Producción Industrial, marcaron que la actividad manufacturera nacional se encuentra en su peor momento desde la pandemia; comenzando rozar las estadísticas de 2001. La industria se desplomó 8,7% en febrero, con relación al mismo mes del año pasado, en su octava caída interanual consecutiva. Descendió 4% con relación a enero y en el primer bimestre de 2026, el retroceso del país fabriquero fue del 6%. En febrero cayeron 14 de 16 sectores y solo crecieron productos químicos y refinación de petróleo.
El mayor desplome ocurrió en la industria textil: 33% interanual. Esa cifra muestra el impacto de la apertura comercial por la baja de aranceles, ocurrida en el segundo trimestre de 2025.
En la industria pesada, autos y autopartes se derrumbaron un 29%, a raíz de la avalancha de autos chinos, una menor exportación a Brasil y un estancamiento en la venta local. Una de las informaciones más preocupantes, señala que ante la falta de demanda la producción de alimentos cayó 7%.
La Unión Industrial Argentina del Chaco, alertó por el cierre de 900 empresas y estimó que en el corto plazo, cerrán otras 300 unidades productivas. La actividad industrial en la provincia, registró en febrero una caída en torno al 3% interanual.
Mientras el INDEC repartía los números que enfrentan a Milei, llegaba la confirmación del cierre de la planta de Beccar de la firma de calzado deportivo «John Foos», para importar zapatillas de Asia y que «Georgalos» trasladará parte de su producción a China.
Mientras el INDEC repartía los números que discuten con Milei, la cadena de supermercados mayoristas Caromar, dueña de marcas como «El Coloso», entró en concurso preventivo de quiebra, luego de cerrar sucursales y despedir trabajadores.
Cuando Caputo defendió ante Majul, que sus funcionarios monopolicen los créditos que el Nación debería poner al servicio de la primera vivienda para asalariados, dijo que esos préstamos son un «motor de reactivación». Esos montos millonarios fueron repartidos entre las distintas capas de la casta neoliberal, entre diciembre de 2023 y diciembre del 25. Por el peso de sus montos (300 mil dólares promedio), ya tendría que observarse algún movimiento positivo en el sector.
Sin embargo, el Indicador de la Actividad de la Construcción, elaborado por el INDEC en febrero, registró una caída interanual del 0,7%, prolongando un camino de estancamiento que se mantiene desde la asunción de Milei. Dos grandes causas, el freno de la obra pública y por otro, al deterioro del poder adquisitivo, que restringe la demanda privada.
Los niveles actuales de actividad, son sólo comparables con el derrumbe observado durante la pandemia; igual que la caída de la industria.
Postales de final de época, de un gobierno que está cosechando su siembra. Crónica de una muerte anunciada, por la aplicación tres veces antes del mismo plan en los últimos 50 años. Lo grita el Indec, que cuando no habla de inflación, ni de pobreza, publica verdades incompatibles con sus mentiras.
Hace un rato largo, que el Gobierno solo tiene para ofrecer relato para los propios y represión para la oposición. No ayuda para seguir la farsa mediática con impunidad judicial, el actual contexto de destape de corrupción libertaria, que sostiene asistencia perfecta en casi dos años y medio (Kueider, Libra, los contratos de la empresa de seguridad de los Menem con el Nación, Andis, Reidel, Espert, la mujer de Sturzenegger, Adorni y los créditos hipotecarios).
Por el tamaño de los escándalos y la velocidad de la ejecución de las estafas, Javo, el de la moral como política de Estado, está convirtiendo a la cueva menemista de «Alí Babá» y sus 40 ladrones, en un cuentito infantil…

